Las relaciones, en estos momentos, entre la Consejería de Medio Ambiente, Equipamientos Urbanos y Barriadas y la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos se encuentran muy tensas. Pero no solamente por el último asunto que ha sido destapado por la diputada no adscrita Fatima Hamed en relación con la utilización de las Brigadas Verdes para un espacio que era particular,
sino que desde la llegada de Juan Moreno a la Presidencia de la Federación, los contactos se han ido agriando y parece que se ha entrado en una especie de camino sin retorno, en lo que también se está añadiendo la paralización que de alguna manera sufre la propia Federación a partir de la guerra abierta con la mayor parte de los presidentes de las asociaciones de vecinos que integran el sector crítico.
Lo cierto es que desde la misma Consejería de Medio Ambiente, cuyo máximo responsable es Gregorio García Castañeda, se ha mantenido una escrupulosa neutralidad, tanto desde el punto de vista de las elecciones como con posterioridad en ese enfrentamiento entre los dos bandos, lo cual no quita a que como persona que ha sido el máximo responsable del movimiento vecinal ande preocupado por lo que se está viviendo.
Lo que si es cierto es que la fluidez de los contactos que existían con anterioridad con José Ramos, mientras que el mismo permaneció al frente de los destinos de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos, no existen en la actualidad y al final quienes resultan más perjudicados son las propias asociaciones.






