La Asociación Síndrome de Down cumple un sueño y logra que la Asociación Gutemberg financie un curso para la integración laboral de sus usuarios. Habrá más
Llorar de felicidad en un acto es algo que sucede con relativa poca frecuencia. Ayer, en la sede de la Asociación Síndrome de Down de Ceuta hubo ese tipo de lágrimas tras la entrega de los diplomas que acreditan a seis de sus usuarios como auxiliares de Comercio, aprovechamiento y almacenaje, a través de un Proyecto Integra-T y de la colaboración del Ministerio de Educación, algo que la presidenta de la entidad, Mª Luisa Viyadén, ha agradecido en todo momento y visiblemente emocionada, reconoció que tras la inauguración de la sede, era el momento más emocionante que se vivía “porque por fin es real que hemos preparado a nuestros chicos para poder trabajar y ser más independientes e integrarse en la sociedad. Ahora solo queda un piso tutelado, pero para eso hay que esperar más tiempo y con la alegría que tenemos hoy que significa que se abre el camino para el resto de usuarios, nos damos por satisfechos”. Viyadén recibió al delegado de Gobierno, Francisco Antonio González, que no quiso dejar de asistir a una cita y reconocer la valía de los protagonistas “porque dais más de lo que cualquiera daría y la sociedad está orgullosa de vosotros”.
Además adelantó que ayer mismo una empresa que se implantará en Ceuta próximamente mantendría una reunión con la presidenta de la Asociación para ver las posibilidades laborales de este grupo de chicos dentro de sus futuras instalaciones.
Ha sido un curso “muy específico y adaptado para ellos y lo que hoy celebramos es que en Ceuta se ha dado un gran paso en la integración de los discapacitados a la vida laboral”, apuntó Viyadén agradeciendo la presencia tanto del delegado como de los responsables del Ministerio de Educación y adelantando que habrá nuevas ediciones. Muchos de los padres de los alumnos quisieron estar presentes en la culminación del curso y un gran aplauso y mucha emoción hizo que algunos no dejaran de sonreír e incluso de llorar emocionados. “Queremos trabajar y hemos aprendido muchas cosas, incluso hasta cómo preparar un escaparate, por ejemplo y estamos preparados para realizar muchos trabajos”, explicaba uno de los alumnos ya con el diploma que acreditaba su formación en la mano.Habrá más cursos, más usuarios y formados y se abre una puerta para la integración laboral real del colectivo.
Madre de Carmen
“Es muy dura la indiferencia de la sociedad”
Carmen, a la izquierda, abraza emocionada a una de sus compañeras de curso. Ambas estaban ayer visiblemente afectadas. Carmen es la cuarta hija de Carmen Salvador y hace 19 años, cuando tenía casi dos meses, supieron que tenía Síndrome de Down. “Mi marido y yo comenzamos a leer y a estudiar todo lo que podíamos sobre ello y mi madre dijo que con la madre que iba a tener la niña o las dos tiraban hacia delante o las dos se hundían y hemos tirado para adelante”, dice entre lágrimas. Con un hermano empresario, otra bióloga y farmacéutica y uno juez con 28 años, Carmen Salvador espera para su cuarta hija las mismas oportunidades que para el resto y este curso es un paso. “¿Lo más duro? La sociedad, la gente daña con una simple mirada y que no se la tomen en serio. Ella me ha enseñado humildad y este es un paso más para su integración en la sociedad”.
Felicidad “Estamos muy contentos y muy felices”
Braulio Garrido, Aaron Fernández, María Ordóñez, Lucía Gutiérrez y María del Carmen Kimatrai recogieron ayer los diplomas tras asistir al curso de seis meses y manifestaron estar muy felices. “Estamos muy contentos y muy felices. Esperamos encontrar trabajo pronto porque estamos preparados y tenemos muchas ganas de hacerlo”.







