No por avisada estábamos preparados para asimilar los efectos provocados ayer por la tormenta perfecta. Coches atrapados por la caída de árboles o elementos de todo tipo, carreteras cortadas, edificios dañados... y un sinfín de incidencias que en plena celebración de la Navidad puso a prueba los servicios de emergencias. Los agentes del SEIS coordinaron casi un centenar de incidencias yendo de la mano de otros servicios atentos a las diferentes anomalías. Es obligado destacar el trabajo hecho por los servicios locales y la información acertadamente divulgada en las redes sociales por el 112. Y esto es así porque la acertada combinación de ambas ayudó a que se solventaran los problemas registrados. Ceuta no se quedó fuera de los puntos más afectados por la llamada ciclogénesis, sufriendo sobre todo daños en mobiliario y ese efecto siempre perverso en el puerto al quedar cerrado dejando aisladas las comunicaciones. A uno y otro lado del Estrecho los puertos eran reflejo de familias que se quedaban literalmente tiradas.
La furia de la Madre Naturaleza nos convierte en seres indefensos en busca de armas para controlar esos elementos. No siempre se consigue y de ahí vienen los desastres. Ayer Ceuta fue un ejemplo de buena coordinación y gran trabajo. Un esfuerzo a pie de calle ajeno a esas escenificaciones que hacen de cara a la galería las unidades de emergencia llegadas de fuera. Los profesionales de esta tierra estuvieron al pie del cañón, sin cesar ni bajar la guardia, controlando una situación anómala que ha sido, sin duda, la nota de estas fiestas. Hoy tocará hacer balance de los cuantiosos daños dejados en el camino.





