La llamaron Luz, y no precisamente porque viviera una existencia luminosa, llena de afecto o mimos. Porque la vida de esta perra de 10 años de edad ha sido de todo menos fácil. Nadie lo sabrá jamás con certeza, pero las huellas de su piel enferma, su mirada perdida por la ceguera, una sordera, tal vez provocada por la edad o quizá por más de un golpe malintencionado, no deja lugar a dudas de que este animal ha sufrido un infierno en la tierra.
Su mala suerte quiso que cayera en las manos equivocadas, aquellas que no le dieron el cariño que se merecía, el que todo animal espera de un ser humano y que, por desgracia, no todos saben dar.
Luz no lo sabía, pero a mediados de febrero, su suerte cambió. No se sabe cuanto tiempo llevaba así, hasta que las denuncias de los vecinos hicieron posible sacarla de las lamentables condiciones en que vivía: en una vivienda de Juan Carlos I, dentro de un reducido patio de cuatro metros cuadrados. Atada con una corta cadena y sin apenas poder moverse, el animal dormía sobre sus propias heces y orines. La inexistencia de platos de agua o comida a su lado, indicaban claramente el maltrato al que estaba siendo sometida. Una llamada de madrugada al presidente de la Protectora de Animales y Plantas, puso en marcha el operativo que liberaría al animal. “Sobrevivió porque los vecinos le tiraban comida. Llevaban ya tiempo intentando detener al propietario, pero como sabía que lo perseguían, siempre se escabullía. Finalmente, gracias a la intervención de un policía muy animalista, se consiguió”, explica el presidente de la Protectora, Francisco Javier Blanco.
Libre de la tortura a la que había sido sometida, la perra fue trasladada a las dependencias de la Protectora de Animales, donde el horror se hizo más patente aún. Desnutrida, totalmente minada de pulgas y garrapatas, aquejada de una dermatitis que incluso le había provocado un acartonamiento de la piel en algunas zonas, ciega y sorda, Luz reaccionó de la manera en que sólo lo hace un animal con una nobleza como la de ella. “Era muy buena, sin conocernos no desconfiaba de nosotros y nos dejaba acercarnos y tocarla a pesar de que no nos veía”.
Su otra reacción daba a entender que el animal había padecido lo indecible. “Le pusimos de comer y parecía que nunca había comido. Daba pena verla con qué desesperación comía y bebía”.
Luz comenzó, de inmediato un tratamiento para paliar los graves daños que el paso del tiempo y una dejadez desalmada, habían plasmado sobre su maltrecho cuerpo. La Protectora también contactó con asociaciones francesas para conseguir recaudar la cantidad necesaria de cara a cubrir los gastos veterinarios. La respuesta del país vecino no se hizo esperar. “La difundimos y en Francia comenzó la recaudación para las pruebas necesarias y los medicamentos”. Pero además, la solidaridad francesa llegó a más y las protectoras del país vecino encontraron una casa de acogida donde Luz viviría rodeada de cariño hasta encontrar una adopción definitiva.
Lo que parecía que iba a ser un final feliz, se truncó el pasado 7 de marzo cuando Luz no aguantó y se despidió sin apenas haber conocido otra cosa que el maltrato y el sufrimiento. Sólo en sus tres últimas semanas de vida, el animal recibió las caricias, mimos y cuidados de todos los voluntarios que se volcaron con ella, “pero la mala vida que había llevado le pasó factura, sus riñones no aguantaron y no pudimos hacer nada por salvarla”, se lamenta Blanco.
Casos como éste se pueden evitar con la colaboración ciudadana y la Protectora hace un llamamiento en este sentido. “Si conocen que hay maltrato o dejadez por parte de los dueños, deben comunicarlo a la Policía o bien a la Protectora, porque sólo así podremos actuar”.
Y es que la llamada a tiempo de un ciudadano puede ser la diferencia entre la vida o la muerte de un ser indefenso.
Carta de una voluntaria
Querida Luz: me he decidido a escribirte esta carta para que sepas y quede constancia de cuanto te queremos. Ya sé que no vas a poder leerla, pero en el cielo de los peluditos, donde tú estás cielo mío, te la leerán.
Tú nos hiciste comprender muchas cosas, sin compartir el mismo lenguaje.
Cuando llegaste y te cruzaste en nuestras vidas, todo fue impactante, recibí un mensaje por la forma en que llegaste.
Al día siguiente cuando fui y te vi por primera vez me sorprendiste. Esa mirada azul con ceguera no importaba, porque nos comunicábamos poco a poco, llegaste perdida pero te adaptaste día tras día, fuiste muy especial y agradecida. Veíamos, cuando te sacábamos, como nos movías tu rabo. Te dimos los cuidados y mimos que merecías, la vida te jugó una mala pasada. Creíamos que te recuperarías después del tiempo que estuviste con nosotros, pero princesa, como te decía en tus últimos momentos: “No tengas miedo, ya tus ojitos empezaron a ver ese resplandor, a ver el cielo de los peluditos, donde puedes correr, saltar con libertad y jugar”.
Gracias amor por pasar por nuestras vidas y por ganarte el corazón de todos los que te conocimos. Has dejado huella, eres un trozo de nuestras vidas, que nos arrancaron demasiado rápido.
Eres y serás la más bonita que el cielo de los peluditos se llevó.
Tu mirada azul nos dio pocos días, pero tu grandeza conquistó nuestro corazón.
¡TE QUEREMOS NUESTRO ÁNGEL DE CUATRO PATAS! ¡NUNCA TE OLVIDAREMOS!
Daubma ha alertado sobre los daños provocados por las podas en el arbolado en Ceuta,…
El Parque Móvil de la Ciudad Autónoma de Ceuta conmemoró su 50 aniversario con un…
Del puerto a la prisión. Horas de diferencia que separan la libertad de estar entre…
Así es el interior del narcotúnel descubierto en Ceuta por la Policía Nacional. Se ha…
Este fin de semana, la Agrupación Deportiva Ceuta recibirá al líder en el que será…
La apertura de la nueva tienda de MGI en Ceuta ha generado colas desde primera…