Marruecos es un país que, por su proximidad geográfica y por obvias razones de vecindad, frecuentan los ceutíes. Muchos de nuestros conciudadanos cruzan a diario la frontera para visitar familiares, hacer compras o pasar una tarde de ocio. Sin embargo es otro país, con sus propias normas y leyes y en ocasiones hay ceutíes que viven episodios muy desagradables al otro lado del Tarajal y se ven desamparados por sus autoridades. Es por ello que la propuesta de Caballas de redactar un protocolo de actuación para este tipo de casos debe ser contemplada con buenos ojos por el delegado del Gobierno y las legaciones consulares en Tetuán y Tánger, por citar las dos ciudades más próximas a la nuestra. Las familias no saben dónde acudir o a quién preguntar por su familiar cuando s e le ha detenido en el país vecino. Se trata de una iniciativa nada descabellada y que debería hacernos reflexionar.





