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Los responsables y personal de Clece en Ceuta han homenajeado a una de sus trabajadoras Emilia Gálvez por su próxima jubilación con una fiesta llena de sorpresas y mucha emoción
No es lo mismo trabajar juntos que ser compañeros de trabajo y así se lo demostraron jefes y trabajadores de Clece en Ceuta a Emilia Gálvez. Lleva cinco años trabajando en la empresa, desde su implantación en la ciudad y ha llegado el momento de decir adiós. La jubilación está a la vuelta de la esquina y coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer le rindieron un emotivo homenaje con una fiesta sorpresa. Momentos antes de la llegada de la homenajeada, la sede de Clece era un hervidero de personal, amigos y familiares de Emilia. Todo preparado para su llegada con un recibimiento muy especial. Sus jefes Cristóbal Sánchez y Laura Barreda le agradecieron todo el esfuerzo y la profesionalidad que ha demostrado en su labor diaria en el servicio de ayuda a domicilio.
La bienvenida no pudo ser más calurosa. Música, confeti, aplausos y canciones hasta llegar a una de las habitaciones de la sede donde a Emilia le aguardaba una sorpresa más. Su familia.
Acompañada de sus hijos y nietos, Emilia Gálvez recibió una placa de agradecimiento de sus compañeras de trabajo, un diploma de la propia empresa que también tuvo un detalle con ella y además, le ha regalado un viaje a Granada.
Emilia no paró de llorar durante toda la tarde. Las muestras de cariño le abrumaron desde el primer instante y solo tuvo palabras de agradecimiento para la empresa, a la que todavía dedicará unos siete meses más de trabajo, y para sus compañeras, a las que les une también una entrañable amistad.
“Yo solo he hecho mi trabajo”, repetía una y otra vez Emilia que volvió a emocionarse cuando vio el vídeo elaborado por la plantilla en el que trabajadores, amigas y los mayores a los que atiende en el servicio de ayuda a domicilio le expresaron sus mejores deseos en la nueva etapa que se abre ante ella. Una jubilación que dedicará a sus nietos, que son su alegría, y a descansar como le recomendaron sus colegas.
Pero la fiesta sorpresa no terminó ahí. Nuevamente las compañeras de trabajo de Emilia cobraron protagonismo al interpretar para ella una canción que adaptaron ellas mismas. Seguidamente, la plantilla disfrutó de una merienda con platos y postres caseros y una apetitosa tarta.





