Miro, observo eso que tanto me sorprende; unos colores, unas ganas de repartir impresiones donde mi principal sentido deja mi ser con una sonrisa, esa que me alivia, me da fortalezas y me dice al oído: “Ven, no dejes de estar junto a aquello que estás oteando, que desea tu presencia”.
Y, sin más, cojo mis ganas; me aliño con todos mis sentidos y vuelo junto aquello, que me hace tanto pensar, y allá en ese lugar, me ofrezco como un voluntario a recoger un oro tan añorado como es mis ganas de explorar.
Hoy tengo planes, deseo tenerlos siempre, pero hoy es un día muy especial.
Acompañadme, ganas, sentidos, a ese lugar tan maravilloso que deseo estar.
Ya estoy dentro de esa galaxia de la felicidad, de una impresión tan bella, de una luz tan variada de coloridos, que hace temblar mi cuerpo, respiro con profundidad y mi olfato me indica que hay algo nuevo, algo que debe de ser visto de cerca, tanto que se pueda tocar eso que me ha impactado.
Con una sonrisa, una mochila de esperanzas, un recuerdo de un ayer angosto, lleno de esperas por esa lluvia y ese viento que me ha frenado y dejado en casa, hoy tengo la oportunidad, las ganas, el ímpetu, y mi ser contento de ir a aquel sitio para resarcirme de tanto esperar dentro de mi casa.
No te dejaré solo; no me esperes, ya que volaré con fuerza y estaré allá en poco tiempo.
Aunque estés cerca, yo pienso y aunque corro, no creo que llegue a estar junto a aquel filón de bellezas. Miro hacia atrás y veo tanta distancia, que jamás creería que podía avanzar con tanta seguridad y con tanta prontitud hacia un lugar prometido por mi inquietud y mis ganas de conocer algo que dentro de mi casa me parecía el lugar marcado para encontrar ese espacio dedicado al relax, a la participación de los sentidos en un clímax que jamás hubieran creído percibir.
Queda poco... ya no queda nada y mi corazón es el primero en sentir esas ganas, esa terrible impresión deseada por todo mi conjunto.
Solo estoy pero ahora desearía exportar mi impresión, hacia todos los que no están aquí y que el día que lo cuente, no creerán que encontré el paraíso deseado por todos.






