La noche mágica, la noche de Reyes, la que hemos tenido todos cuando éramos niños, la que pasamos a nuestros descendientes. Ha sido y lo será siempre una noche especial. Nos dejó ayer, y en los preludios Ceuta, como cualquier otra ciudad de España, preparó su gran cabalgata. Y la de este año... cuando menos era difícil de ver. Viendo determinadas carrozas parecía que se estuviera más ante un desfile de carnaval que ante una cabalgata de los Reyes Magos, los grandes de Oriente, ésos que arrastran una historia y siguen manteniendo la magia, mucha magia. Festejos y su equipo buscan, cada año, dar la sorpresa. Y en esta ocasión a buen seguro que lo han conseguido, porque esa era la cara que se le quedaba a la gente cuando, niños en brazos, veían pasar una especie de toro-bisonte con cañón de humo incluido o determinados grupos cuyo simbolismo no se terminaba de asimilar. La historia de los Reyes Magos es la que es, la magia que hay que trasladar a los pequeños no requiere de experimentos, y las tradiciones aguantan las innovaciones y cambios que puedan asimilarse. Quizá hayamos perdido la capacidad interpretativa y en esta cabalgata de 2013 se nos haya querido dar a entender lo que... quizá solo el área de Festejos haya entendido.





