La asociación cultural que desde hace tres meses desarrolla sus actividades en la barriada de Benítez, se llena hasta la bandera con motivo de su particular celebración del Achura: sonrisas para sus 200 alumnos con motivo del décimo día del mes de Moharram
Cuando un equipo tiene ganas de trabajar para que las nuevas generaciones disfruten, lo más importante es transmitirles ilusión. Eso es lo que hacen desde el Centro Cultural Al Idrissi. Ayer, más de doscientos niños asistieron a la particular Achura que los responsables de la asociación cultural, socios y profesores, quisieron ofrecerles a los niños con motivo del décimo día del mes de Moharram. “Se trata de que conozcan la cultura islámica, que palpen la tradición, la sientan, la transmitan y aprendan valores y una educación, necesaria y clave para formarse como personas”, explica el presidente de la entidad, Abdelkader Chaib Haddu. De fondo, un espectáculo de humor protagonizado por dos payasos venidos de Tetuán, hacía reir y aplaudir a los niños a la voz de “¡Sefak!”, que significa aplauso. “Con este espectáculo en árabe transmitimos también la cultura de la palabra para que se familiaricen y la absorban ahora que son tan pequeños y les resulta más fácil”, comentan los miembros de la asociación que no dejan de recoger pasteles, pastas y todo tipo de bandejas repletas de comida que los padres de los niños y otros colaboradores han querido llevar hasta Benítez, la nueva sede de la asociación cultural desde hace tres meses. “Los padres siempre nos ayudan y eso hay que destacarlo”, reconocen todos con un agradecimiento firme. Y piden más espacio. Desde que abandonaron El Morro, el espacio en el local de la barriada de Benítez, al que acuden ya no sólo niños de todas las barriadas, sino también por las mañanas adultos a las clases de formación, abarrotan unas instalaciones que se han quedado muy pequeñas. Unos tablones móviles que separan las aulas permiten crear un espacio diáfano en cuya cabecera los payasos se dirigen a las decenas de niños. “Es un día muy especial, es fiesta”, dice una de las pequeñas que asiste al espectáculo.
Hace más de una década que la entidad trabaja por la formación y por la cultura y la tradición se basaba además en llevar a los alumnos de excursión. “Las inestabilidad del tiempo y el frío, nos hizo optar por esta opción”. Y todos encantados. Aunque siempre hay algún pero. La falta de espacio no permitió a los padres disfrutar junto a los pequeños y al resto de los miembros de la asociación de la cita. “Ojalá podamos contar con un local más amplio”, anhelan. Queda mucho trabajo que hacer y son muchos los que día tras día, les demuestran que quieren hacerlo.






