El portón 60 de la barriada Juan Carlos I amaneció la madrugada del pasado viernes convertido en un verdadero infierno. Un infierno cuyas llamas fueron apagadas por un vecino que con una maniobra heroica consiguió eliminar el peligro al que estaban expuestos los residentes de este edificio mientras llegaban los servicios de emergencia. Los conocimientos de extinción de incendios y de cómo actuar en momentos de máxima tensión, adquiridos durante una temporada en la que colaboró con Bomberos, le sirvieron para gestionar una situación de peligro y evitar una desgracia.
Los hechos ocurrieron sobre las seis y veinte de la mañana del pasado viernes. Minutos antes, este vecino, Gabriel Monfillo, presidente de la comunidad, había llegado a casa después de trabajar –es personal de la Autoridad Portuaria–. Tal y como relata en declaraciones a este medio, minutos después de llegar comenzó a percibir un fuerte olor a quemado. Abrió la puerta de la vivienda para comprobar qué estaba ocurriendo y recibió una “bofetada” de humo denso y negro, por lo que cerró la puerta rápidamente y colocó paños mojados debajo de la misma para evitar que entrara el humo.
Fue entonces cuando agarró un extintor que tenía en casa y comenzó a descender hacia la calle por la ventana hasta llegar al suelo. “Si salgo por la puerta me quedo en el camino. Siempre hay que buscar el camino contrario al que recorre el humo”, afirma.
Una vez en la calle abrió la puerta del portón, se quitó la camiseta –aún llevaba la del uniforme– y se la puso en la boca y la nariz para no inhalar el humo, y entró encontrándose una moto ardiendo. Gastó el extintor y las llamas se extinguieron, pero poco después se avivaron, momento en el que ocurrió un hecho que le llenó de angustia: la puerta del portón se había cerrado tras él debido al brazo mecánico y no podía salir. Se veía atrapado y comenzó a intentar abrir la puerta, consiguiéndolo a través de un pequeño pestillo.
Al salir llegaron la Policía Nacional y la Local. Cogió un extintor que llevaba un agente en la mano y entró de nuevo en el portón haciendo caso omiso a las indicaciones de los policías y terminó de apagar las llamas. “Yo le decía que sabía lo que tenía que hacer porque había trabajado muchos años con los Bomberos. Entré porque estaban mis hijos y mi mujer dentro. ¡Cómo no iba a entrar!”, recuerda Monfillo.
Después llegaron los Bomberos y refrescaron la zona y extrajeron el humo. Monfillo tuvo que recibir oxígeno de la ambulancia que acudió y más tarde fue al Hospital Universitario a someterse a un examen médico. “Me sonaba la nariz y salía negro, también escupía negro por el humo”, dice. Este vecino que se convirtió en un bombero improvisado dice que no sabe qué hubiera ocurrido si el incendio hubiera sucedido antes de llegar del trabajo, ya que sabe que la situación requería una rápida intervención.
Los vecinos seguían ayer sin acceso a Internet, portero automático ni teléfono ya que el incendio calcinó todos los cables. Ahora se preguntan si el seguro de la motocicleta, que es propiedad del nuevo presidente de la barriada, hijo de una vecina de este portón, se hará cargo de los daños ocasionados por el incendio, que Monfillo dice que parece que fue fortuito y no intencionado.
El esqueleto de la moto calcinada estaba ayer aún en el exterior del portón, lugar al que fue trasladado después de los hechos. Los vecinos sólo esperan ya volver a la normalidad tras un episodio que nunca olvidarán debido al miedo que pasaron.
El Tribunal Calificador ha publicado los detalles para la provisión de una plaza de Operario…
La actual campaña fiscal prevé un volumen masivo de actividad, estimándose un total de 25.251.000…
Los jóvenes de Ceuta que próximamente cumplan los 17 años o ya los tengan podrían…
Si estás buscando una oportunidad laboral, recientemente se han publicado un total de 15 vacantes…
La tradicional Fiesta de la Primavera, impulsada por la Hermandad del Rocío de Ceuta, se…
La sección sindical de CCOO dentro de la empresa municipal de limpieza viaria de Ceuta,…