La Salvamar Atria rescató ayer a siete subsaharianos que, a bordo de una embarcación hinchable –tipo toy–, intentaban alcanzar las costas peninsulares ayudados por un remo de madera. Los inmigrantes –todos varones– son naturales de Burkina Faso, según declararon a la Guardia Civil en la filiación,
y se encontraban en perfectas condiciones de salud a pesar de que habían puesto sus vidas en peligro cruzando el Estrecho en una balsa de juguete.
La embarcación de Salvamento Marítimo interceptó al grupo, que comenzaba a zozobrar, en la bahía norte pasadas las 15.30 horas. Además de ropa, los pasajeros portaban una garrafa de agua potable y dos cuencos con los que achicaban el agua que se colaba en el interior de la toy.
Los subsaharianos fueron trasladados hasta la base del Servicio Marítimo en el Puerto Deportivo, donde les esperaban los agentes del Instituto Armado. A pesar de que una unidad móvil de Cruz Roja acudió a la dársena para atender a los tripulantes ya en tierra, los agentes comunicaron que resultaba innecesario puesto que ninguno presentaba síntomas de hipotermia u otras dolencias que requirieran atención sanitaria. Aunque expresaban su gratitud a través de sus sonrisas, los subsaharianos no disimularon su decepción cuando conocieron que se encontraban en Ceuta y no en Tarifa ya que el objetivo de su periplo era la península. Los inmigrantes que se encuentran al otro lado de la valla, en territorio marroquí, mantienen contacto con sus compañeros a través de llamadas telefónicas y redes sociales, de modo que conocen las limitaciones a la libre circulación si recalan en Ceuta –hasta la resolución de sus expedientes administrativos–.
Por su parte, la Policía Nacional se personó en la dársena para su traslado a la Jefatura Superior donde les tomaron sus datos antes de ser alojados en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Ésta es la segunda toy rescatada por la Salvamar Atria esta semana.
Se topan con la solidaridad de los turistas al llegar
Los subsaharianos se toparon con personas que se interesaron con su situación desde que llegaron a las instalaciones portuarias. Unos turistas que disfrutaban del almuerzo a bordo de una embarcación deportiva se solidarizaron con el grupo y les cedieron los alimentos que no iban a consumir, los cuales fueron aceptados de buen agrado por los recién llegados.







