El premio que ha otorgado el jurado a Andrés Calvo Muñoz, el guardia civil que fue clave en la detención del subteniente de ULOG que intentó asesinar a su esposa en Patio Páramo el pasado veintitrés de febrero resulta ser una ratificación brillante por parte de un ciudadano que supo ayudar a sus semejantes aún a costa de que su vida pudiera correr peligro. Por supuesto, que a buen seguro, todos los demás nominados a este reconocimiento en la lucha contra la violencia de género, tienen también méritos más que suficientes para haber obtenido el galardón, pero al final nada más que puede vencer uno. Ojalá que este premio sirva para el reconocimiento a muchas personas anónimas que día a día ponen su granito de arena en esta verdadera lacra de la sociedad.





