Tenía razón el portavoz de la Ejecutiva Regional del Partido Popular cuando decía en la jornada de ayer que los temas de seguridad no son para hacer política y que los grupos políticos de nuestra ciudad no deberían dar ningún pábulo a quienes se encuentran enfrentados al sistema democrático y que no son otros que los delincuentes.
De manera clara, al igual que se está solicitando un pacto nacional sobre la inmigración, no sería nada malo que las fuerzas políticas de nuestra ciudad se pusieran de acuerdo en un pacto local por la seguridad, de manera que no existieran fisuras en los planteamientos, porque, al fin y a la postre, en el caso de los grupos políticos con representación nacional, en alguna ocasión, ambos han ocupado, ocupan y ocuparán el despacho de la Plaza de los Reyes. Al menos sobre unos mínimos deben existir acuerdos claros y tajantes, pero sobre todo que se den cuenta de que no se puede lanzar a una parte de la población contra los responsables políticos, como si los mismos fueran los culpables de que hubieran asesinado a Munir, como tampoco el anterior delegado del Gobierno, de las filas del PSOE, fue el culpable por el asesinato de las dos personas que cayeron también en el Príncipe Alfonso en el verano de 2011. Cierto es que los partidos políticos ceutíes calientan motores porque tenemos a la vuelta de la esquina unas elecciones europeas y que el año que viene hay dos citas muy importantes, tanto en mayo como en diciembre, con las autonómicas y las generales, pero la división es lo que está primando y eso no es bueno ni siquiera para el trabajo de los profesionales de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Ceuta.





