Un soldado al que todos trataban como mando Hassan Layassi luchó durante doce horas para escapar de un golpe mortal que deparaba su destino. Así trata de asimilarlo la gente que le quiere y que aún no se cree que ya no le volverá a ver en la barriada donde vivió durante 39 años.
En la misma casa donde sus padres le criaron junto a otros diez hermanos, vecinos y familiares no dejan de recordarle y de consolar a su viuda. “Nos casamos hace ocho años... era el mejor padre, el mejor marido y el mejor hombre”. Ahora será ella la que lleve a la escuela a las dos hijas que tenían y que él se ocupaba de atender por la mañana antes de irse al Cuartel ‘Fuentes Pila’ donde trabajaba desde hace años. Era serio, riguroso y responsable. Sus compañeros de trabajo aseguran que a pesar de que era soldado, su profesionalidad y competencia le hacían tratarle “como si fuera un mando”.
Una lesión en los gemelos por la que tuvo que pasar dos veces por quirófano, le obligaba a realizar trabajos que no implicaran mucho esfuerzo físico. No estaba en la Unidad Operativa y se encargaba de las duchas, del mantenimiento del edificio y del gimnasio o de recibir a la gente nueva y distribuir las habitaciones. Antes de ese destino, estuvo en Regulares y todos siguen recordándole con cariño. De hecho, su padre era de las Fuerzas Regulares y ya ahí, desde que era un niño, pensaba en dedicarse al servicio militar. Hizo la mili en Ceuta y posteriormente lo tuvo claro cuando se le presentó la oportunidad de profesionalizarse.
“Era ágil y siempre fue un atleta excepcional la verdad, el problema de los gemelos le había restringido un poco pero le gustaba el deporte, jugar al fútbol y nunca había ni fumado ni bebido”. Su hermano mayor, Ahmed, sigue sin creerlo. La madre murió cuando Hassan tenía siete años y fue Ahmed el que se puso al frente junto a otra hermana mayor en su cuidado. El padre trabajaba.
Se lo imagina correteando por la Calle M como ahora hacen sus dos sobrinas y donde ahora unas sillas a la puerta de la casa señalan el duelo que está viviendo la familia y permite que reposen los sobrinos del fallecido. La mayoría estudia en el colegio Ramón y Cajal, el mismo centro al que acudió Hassan y donde mostraba ya de pequeño su carácter “serio y respetuoso. Tanto, que incluso para dirigirse a mí agachaba la mirada en señal de respeto”, recuerda su hermano. Sus amigos y los vecinos del barrio sabían que se podía contar con él y que era bueno. Se ofrecía para ayudar en lo que fuera necesario y desde que se casó se volcaba en su mujer y en sus hijas aunque también siempre estaba pendiente de sus hermanos y sobrinos. “Era una persona excepcional, muy querida en la barriada y esta noticia nos ha dejado a todos muy tristes”, comentaban a la puerta de su domicilio.
La USBA perteneciente a Suige, con sede en Sevilla, quiso mostrar ayer sus condolencias por la pérdida del soldado. La familia agradeció a los mandos y compañeros el hecho de que les acompañaran en el Hospital durante el tiempo que permaneció ingresado.
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