De manera principal nos estamos acercando a las fechas navideñas y no es que a estas alturas creamos todavía en la hermandad entre los seres humanos de buena voluntad, pero por mantener las tradiciones todos deberían poner algo de voluntad en rebajar la tensión. Estamos asistiendo a situaciones verdaderamente sacadas de contexto y que en nada son buenas para la convivencia ciudadana. Aún estamos con varias sesiones plenarias por delante antes de que las campanadas nos permitan dar la espalda a este año 2011 tan cargado de crisis y de malas noticias, para dar la bienvenida a uno nuevo que todos confiemos sea mejor en todas las lides. Es un esfuerzo generalizado, pero lo principal es la voluntad, porque la discrepancia es buena y hasta saludable, pero desde los buenos modos y sin manipulaciones.





