Un colectivo de argelinos se ha instalado en la estructura de un edificio sin acabar, construyendo dos cabañas y dando lugar a reuniones nocturnas que en muchas ocasiones acaban en batallas campales
Un grupo de argelinos ha originado un asentamiento alternativo en una obra paralizada que se sitúa junto a la urbanización La Colina, a escasos metros del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
Se trata de inmigrantes que por su comportamiento no se les deja entrar en el centro del Jaral, o que simplemente llegan en estado de embriaguez y no se les permite el acceso o ni siquiera lo intentan al infringir las normas, acudiendo a este alojamiento alternativo a pasar la noche.
De esta manera, han creado su propio campamento en la estructura de este edificio sin acabar, eso sí, con vistas al mar. Este lugar cuenta con dos cabañas fabricadas, una con mantas y otra con hierros y cartones. En ocasiones se han colocado vallas, pero los inmigrantes las han retirado para volver a ocupar este espacio.
El problema de este asentamiento son las molestias que ocasionan a los residentes en la zona debido al mal olor, ya que hacen sus necesidades en este lugar y, sobre todo, los últimos enfrentamientos que se están produciendo entre argelinos y subsaharianos, que acaban a veces con lanzamiento de piedras de gran tamaño o incluso de ladrillos, que en cualquier momento pueden alcanzar a los propios vecinos.
La violencia se ha incrementado en las últimas semanas, lo que ha llevado a los vecinos a llamar a la Policía en varias ocasiones para que actúe y ataje este problema. Pero éste no acaba aun habiendo acudido la Policía en varias ocasiones.
El alojamiento alternativo creado por los argelinos ha dado lugar a un foco de insalubridad, porque además de hacer sus necesidades acumulan basura. En una esquina tienen un gran montón de latas y botellas de cerveza, “que las utilizan como armamento” en los enfrentamientos.
Los residentes de la zona advierten de que las peleas suceden “día sí y día no” y que en las últimas jornadas se produjo una batalla campal y al día siguiente tuvo lugar otro episodio de violencia en respuesta al primero. Incluso han prendido fuego a un colchón. “No queremos que esto se convierta en un segundo Ángulo”, dice un vecino.
El grupo de inmigrantes que vive en este lugar de manera permanente está compuesto por ocho miembros, pero en ocasiones llega hasta la treintena. También se han visto a prostitutas entrar en este campamento. Los fines de semana son los días en los que mayor número de inmigrantes se da cita en este lugar, unas reuniones que en muchas ocasiones acaban en gritos y en enfrentamientos. La noche también es el momento del día en el que el campamento se encuentra más lleno, ya que por la mañana intentan ganar algo de dinero aparcando coches.
Este asentamiento se originó hace algo más de un año, pero en las últimas semanas está siendo más concurrido, dando lugar a algunas situaciones violentas que los vecinos y las personas que frecuentan la zona quieren que se atajen cuanto antes.
Aseguran estar “abandonados”
Los argelinos que se han asentado en esta obra dicen estar “abandonados” y que “nadie” se preocupa de ellos. Recogen agua en un riachuelo que se sitúa junto a su campamento alternativo y se ganan la vida cuidando coches. Dicen llevar en Ceuta tres meses, aunque el campamento se creó mucho antes.







