– La heroica defensa de Tag Agra

Recientemente falleció en Cuenca el subteniente de Infantería Anastasio Orozco Mainez, que perteneció al Grupo de Tiradores de Ifni. Desgraciadamente, este hombre es uno más de los olvidados e ignorados por parte de Defensa, y este hombre ni fue a Ifni de vacaciones ni las heridas de gravedad de por vida fueron en una caída casual, fueron en acción de guerra.

Fueron compañeros suyos desde otras provincias quienes visitaban a este héroe de Ifni, quien pasó décadas postrado desde la cama a un sillón en una residencia de Cuenca durante meses y años.

Con anterioridad al 23 de noviembre de 1957, día del ataque a los puestos del territorio, la guarnición de Tag Agra estaba al mando del capitán de Tiradores Daniel Paradela Varela, el cual en los ataques resultaría herido. Días antes del ataque por los alrededores del puesto fueron vistos grupos de musulmanes en actitud sospechosa, quienes resultarían ser miembros del Ejército de Liberación Marroquí.

Fue a partir de las 7 de la mañana del 23 de noviembre de 1957 cuando unas ráfagas de ametralladora pusieron en alerta a la guarnición de Tag Agra, pero ya estaba previsto, por lo que inmediatamente cada uno de los defensores estaba en su puesto y pudieron impedir que el enemigo no llegase al interior del puesto.

El comportamiento de la guarnición de Tag Agra gira no solo fue heroico, también ejemplar. A lo largo del asedio, aparte del capitán herido fueron heridos otros, entre ellos Anastasio Orozco Mainez y un policía muerto, Antonio Carmona González. Para hacerse una idea de la crudeza de los combates, los rebeldes lanzaron nada menos que 300 granadas de mortero.

Según consta en el parte oficial de la Jefatura de Sanidad Militar de Canarias, la herida de Anastasio Orozco Mainez fue “herida craneal menos grave”, con metralla incrustada en el cráneo. Dicho asedio duró 15 días, y no solo fueron unos héroes los soldados, ya que las esposas de algunos mandos y el médico civil fueron de vital importancia. Las mujeres no solo atendían a las comidas, ya que además estaban atendiendo a los heridos e enfundándoles ánimo, por lo que dicho comportamiento puede rubricarse con letras de oro.

Anastasio Orozco Mainez, una vez liberado el puesto, ingresó en el Hospital de Sidi Ifni para posteriormente trasladarle al de Las Palmas de Gran Canaria, Sevilla y el “Gomez Ulla” en Madrid, donde le diagnosticarían “heridas intracraneales con afasia”. Este fue el pago que recibió el entonces Anastasio con 20 años, lleno de fortaleza física cuando el ejército lo llamó y lo devolvió hecho una piltrafa. Cuando recibió el alta marchó a su pueblo Alberca de Záncara (Cuenca), donde tras varios años tuvo que ingresar en el Hospital de Cuenca, ya que no se valía por sí mismo. De dicho hospital ingresó en la Residencia “Alameda” de Cuenca, postrado en una cama y en un sillón sin poder hablar, sin movilidad y prácticamente como una estatua y con la mirada perdida. Yo creo que Anastasio se merecía un mejor trato con su empleo de subteniente de Infantería y mutilado de guerra por la patria. Además, en su expediente no solo consta el “Valor Acreditado”, también estaba en posesión de la “Cruz Roja al Mérito Militar” y la “Medalla de Sufrimiento por la Patria”. El subteniente Anastasio Orozco Mainez no se merecía este injusto trato y vergonzoso olvido, pero afortunadamente el compañerismo militar hizo acto de presencia el día de su cumpleaños. Unos compañeros suyos de Alicante, Valencia y Madrid, Francisco Rodríguez de Madrid, Ángel Ruis de Valencia, Francisco Susarte, ambos de Tiradores y Manuel Jorques, cabo del Grupo de Policía de Ifni.

En la habitación 320 de la residencia “Alameda” de Cuenca este grupo de compañeros visitaban al Héroe de Tag Agra, entregándole un recopilatorio de reportajes de la guerra de Ifni, así como un “Tarbush”, prenda de cabeza de Tiradores de Ifni y fue el propio Anastasio quien les indicó con señas que se lo colocasen en sus cabezas. Momentos después con un reproductor le pusieron el Himno de Tiradores y finalmente el himno nacional con lágrimas en sus ojos y con la mano derecha en posición de saludo militar que, aunque no hablaba, cuando vio a sus compañeros algunos tocados en su cabeza con el “Tarbush” pronunció todo emocionado estas palabras ‘¡hostia!, ¡hostia!’.

Según su sobrino José Luis Orozco, tutor judicial de su tío, por allí jamás apareció ningún cargo de Defensa u otra autoridad, y en Cuenca hay Subdelegación de Defensa y Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas, y se ve muy bien que veteranos de estas hermandades tocados con boina y chaqueta azul en viajes culturales o festividades estén presentes, pero no deben olvidar lo que tan magistralmente consta en el artículo 16 de las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas: “los ejércitos de España son herederos de una gloriosa tradición militar. El homenaje a los héroes que la forjaron es un deber de gratitud”.

Estimo que Anastasio Orozco Mainez como lo que fue, un héroe, su pueblo natal, Alberca de Záncara debería dedicarle una calle o una placa en recuerdo a quien tan generosamente entregó su vida postrado en una cama por haber cumplido tan magistralmente la leyenda que campea en los cuarteles “Todo por la Patria”.

Según se les llena la boca a los gobernantes que estamos en Europa, yo diría que es cierto pero en la cola, y solo reflejar como una nación que se llama Alemania, comprobé en un cementerio de La Cenia (Tarragona) al visitar a un tío mío allí enterrado como en una tumba en el suelo se leía el nombre en alemán y teniente. Pregunté a una tía mía y me dijo que era un piloto de la Legión Cóndor que falleció en dicha provincia y sus padres pidieron que descansase en dicho lugar, la tumba perfectamente cuidada y con flores frescas que eran depositadas por una vecina a la cual le ingresan anualmente una notable cantidad para que la cuide y la mantenga con decoro. Eso es lo que hace una gran nación como Alemania.

* En la imagen superior, el puesto de Tag Agra en 1957. En la inferior, el subteniente de Infantería de Tiradores de Ifni, Antonio Orozco Mainez.