UGT exige que la Ciudad dé luz verde a la ‘Unidad de rescate acuático’ del Servicio de Extinción de Incendios, SEIS, después de que hace cuatro años se pusiera en marcha este proyecto por el cual un grupo de bomberos estaría capacitado para la intervención en catástrofes marítimas.
Finalmente, dicha unidad no vio la luz, sin que, a día de hoy, el Ejecutivo local haya dado explicación alguna respecto a los motivos que llevaron a su paralización. Los orígenes de esta unidad comenzaron hace seis años cuando el Cuerpo de Bomberos vivió un antes y un después al ponerse sobre la mesa la necesidad de ampliar sus cometidos más allá de las que ha venido realizando habitualmente. El punto de inflexión vino de la mano de la tragedia que se cobró la vida de uno de sus integrantes: Marco Antonio Navas, durante unas prácticas de submarinismo. Fue tras ese terrible suceso cuando surgió la propuesta de crear una ‘Unidad de rescate acuática’ que pudiera intervenir en casos de accidentes en el mar. La Ciudad apostó por dicho grupo y realizó una importante inversión de 150.000 euros, tanto en material como en la formación de un grupo de doce bomberos durante seis meses. Esta actuación se complementaba con la firma de un protocolo con los GEAS de la Guardia Civil de modo que se pusiera sobre la mesa el protocolo de actuación de ambos efectivos para actuar conjuntamente, aunque dentro de las competencias de cada uno de ellos. “Con este protocolo se dejaban claras las funciones de ambos. En qué podíamos ser útiles los bomberos y las pautas a seguir de manera que se llevara a cabo una actuación más completa en el recinto portuario”, explica el enlace sindical del SEIS, Gonzalo Sanz. Repentinamente, y pese a que la unidad ya estaba preparada para actuar en caso de catástrofes marinas, la Ciudad paralizó su puesta en marcha “sin motivo justificado y sin ninguna explicación por parte de la Ciudad”, alude Sanz. No sólo se prohíbe la puesta en marcha de la unidad y se niega la titulación que acredita a los doce bomberos como expertos en rescate marítimo, sino que la cuestión va más allá, ya que la entonces consejera de Gobernación, Yolanda Bel, ordena verbalmente que los integrantes del SEIS no efectúen ninguna inmersión de rescate. “Ya no es que no contáramos con la unidad, sino que a esto se sumaba que teníamos que permanecer impasibles ante una tragedia”, se lamenta Sanz. “Como profesionales que somos, es una frustración no poder intervenir por culpa de la voluntad de una Consejería en casos en el que podríamos ser de gran ayuda y complementarnos con los GEAS”. A día de hoy, la orden verbal no se ha formalizado por escrito por parte del Gobierno local, tal y como apunta el representante de UGT. “La Ciudad no tiene el arrojo de firmar una orden así en la que se nos impida actuar en una emergencia. Es eso significa que estamos en un limbo en el que la única opción es la vía de la desobediencia a un superior, pero no vamos a incurrir en ella, sólo queremos que den luz verde a la unidad”. Para Sanz es “inconcebible” que una ciudad donde se mueve tal cantidad de tráfico marítimo, no exista una unidad de bomberos especializada en rescate en mar. “Ceuta no puede darse el lujo de no contar con esta unidad y no está preparada para actuar en caso de caídas de vehículos al agua”. Recordar casos tan trágicos como el de los dos pequeños que fallecieron ahogados tras caer el coche en el que viajaban con su madre al Muelle España, o el de otros dos hermanos que también se precipitaron con su vehículo al mar, sin que nada se pudiera hacer por su vida. Recientemente un autobús en el que viajaban unas 20 personas también estuvo a punto de correr la misma suerte. De no haber frenado a tiempo, se habría visto abocado al puerto, con las terribles consecuencias que se habrían derivado de ello.
Cinco minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte
La respuesta de actuación de los bomberos es de unos cinco minutos, tiempo en el que se presentarían en el lugar de la tragedia y que puede ser la diferencia entre el rescate de una persona con vida o la recuperación de un fallecido. La cercanía con las instalaciones portuarias es esencial a la hora de una intervención en el mar y convierte a estos efectivos en la unidad idónea para el comienzo de un rescate al que, posteriormente, se sumarían otros cuerpos especialistas en este tipo de actuaciones. Además, la intervención sería tan extremadamente rápida que los bomberos saltarían desde el mismo vehículo al agua para ganar unos minutos fundamentales para la vida de la persona atrapada en el vehículo. El bombero portaría una pequeña botella de aire que iría insuflando al accidentado, mientras se llevan a cabo las tareas de rescate. “Queremos dejar claro que no nos vamos a inmiscuir en el trabajo de los GEAS. Nuestra misión sería colaborar con ellos que, al fin y al cabo, son los expertos en este tipo de actuaciones”, argumenta Sanz.
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