Hace años leí el siguiente texto: “La ciudad de Ceuta, por su singular posición geográfica como frontera entre Europa y África, exige una gestión especialmente rigurosa en materia de urbanismo y seguridad”.
Era un informe realizado sobre el inconveniente de abrir un Polígono Industrial en nuestra ciudad. El informe no tuvo mucho éxito y los políticos decidieron dar el visto bueno a lo que hoy es el Polígono Industrial.
Un polígono en el que se han encontrado dos túneles para pasar droga. Pasar droga, pero también puede servir para pasar armas, inmigrantes o elementos peligrosos para la seguridad nacional.
Lo he escrito en alguna ocasión, esa decisión política indignante ha puesto en evidencia la falta de previsión, la incompetencia y la vergonzosa decisión de anteponer lo económico a la seguridad de los ciudadanos españoles y la de los guardias civiles en particular. Un polígono industrial donde fueron agredidos brutalmente muchos guardias civiles.
Una mala decisión que no se puede esconder bajo una evaluación insuficiente de riesgo, porque desde la Guardia Civil se advirtió del riesgo de ubicar un polígono industrial en un entorno fronterizo.
Se realizó un análisis de seguridad, incluyendo escenarios de uso indebido de infraestructuras. Vamos lo que está ocurriendo ahora, pero no sirvió de nada o mejor sí sirvió, pero solo para llevarse un buen pescozón el que advirtió de la imprudencia de realizar el polígono.
El Polígono Industrial se inauguró por todo lo alto y sus promotores ganaron mucho dinero vendiendo las naves que servían, muchas de ellas, como puente para realizar contrabando mediante la técnica del vóley, incluso para esconder a los responsables de las agresiones físicas a guardias civiles o como escondites perfectos para asaltar a vehículos de la Guardia Civil.
Todo esto ha ocurrido, se ha escrito sobre ello, lo digo para los más olvidadizos o los que intenten minimizar la incompetencia manifiesta.
Las consecuencias son evidentes. La percepción de la frontera como un “coladero” no solo afecta a la seguridad real, sino también a la confianza ciudadana en la seguridad de sus fronteras. Además, el impacto trasciende a lo local, porque Ceuta es una de las puertas de entrada a la península y, por supuesto, a la Unión Europea, por lo que la entrada de inmigrantes y drogas por los túneles de la incompetencia o de la codicia política tiene un impacto muy negativo de Ceuta, gracias, como siempre, a unos políticos que no hacen caso a los que saben en materia de seguridad o superponen sus intereses personales a los de su país.
Este último túnel localizado nos debe servir como lección y debería implantarse medidas de seguridad extraordinarias, revisar todo el polígono y hacer una evaluación de posibles utilizaciones de este entorno para vulnerar nuestras fronteras y, sobre todo, realizar vigilancias continuas de una zona que se ha convertido en un peligro para la seguridad de los ceutíes.
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