La tumba 5293 del cementerio de Sidi Embarek ha acogido los restos del joven magrebí que fue localizado el pasado domingo 8 de febrero en aguas de Benzú. No ha podido ser identificado, aunque llevaba muerto solo horas. Nadie ha preguntado por él. Su último destino ha sido una de las tumbas de Ceuta.
El fallecido era un joven de unos 20 años que acababa de bordear, enfundado en traje de neopreno, el espigón de Beliones con Benzú.
Tenía el pelo moreno y medio rizado. Llevaba un traje de buzo de color negro, con letras naranjas y franjas de ese mismo tono.
Los GEAS recogieron su cadáver entre las rocas de Benzú en la mañana de ese 8 de febrero, el mismo día en el que en el monte la Policía Nacional localizaba el cadáver de un subsahariano. Los dos han sido enterrados esta misma semana y los dos sin lograrse su identificación.
Este joven murió ahogado al poco de haber cruzado el espigón, en una de las jornadas de resaca de uno de los peores temporales que han afectado a la ciudad.
La Funeraria Al-Qadr se ha encargado del traslado del ataúd al cementerio este viernes para procederse a su entierro en una de las tumbas ubicadas en la parte baja del cementerio de Sidi Embarek.
Allí se le ha rezado y despedido, en lo que ha sido el punto y final de una vida corta, demasiado.
En lo que va de 2026 han muerto 8 jóvenes, muchos de ellos de origen subsahariano, en el intento de cruce a nado a Ceuta o saltando el vallado que separa la ciudad de Marruecos.
Este entierro tiene lugar en un 2026 en el que se ha producido un repunte en las denuncias de desaparecidos. Son muchas las familias que echan en falta a sus seres queridos después de conocer que habían emprendido ruta a Ceuta.
Hay casos de jóvenes, pero también de personas más mayores, padres de familia que abandonaron su tierra para cruzar a este lado de la frontera.
Sus historias se han recogido en las crónicas publicadas en El Faro, pero es importante que se presente una denuncia oficial para que las fuerzas de seguridad, como es el caso de la Guardia Civil, a través del Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial, pueda investigar.
Se puede denunciar en el país de origen, aportando todos los datos de la persona desaparecida y a ser posible documentos físicos y muestras de ADN.
También, si se tiene familiares en España, se puede presentar denuncia en cualquier comandancia de la Guardia Civil, no tiene por qué ser en Ceuta solo. En esa denuncia se deben aportar todos los datos posibles en torno al desaparecido y la ruta que pudo haber seguido para llegar a nuestro país.
Es importante tomar muestras de ADN a la madre de la persona desaparecida, si así se pudiera, o a algún familiar directo.
Todo esto, además de la publicación en prensa, ayuda. Así, de aparecer algún cadáver, se puede cotejar los datos con los que se tienen en base y cerrar el círculo para las identificaciones.
Esas identificaciones se producen, en muchos casos, tiempo después del entierro. Ayuda a que las familias que así quieran puedan solicitar la exhumación de los cadáveres para trasladarlos al país de origen.
Fue así como, por ejemplo, esta misma semana se procedía al traslado de tres cuerpos de argelinos que están identificados y que serán enterrados en su propio país, tras gestiones realizadas por la propia Embajada de Argelia.
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