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Ana Founaud cerró un curso cargado de avances con el espectáculo al que llamó ‘Tributos’. Un homenaje de danza moderna a destacados cantantes y piezas musicales
Como la diosa a la que alaban, revivió Beyoncé ayer en el Revellín. Con el conocido ‘Halo’ arrancó media hora de espectáculo que mantuvo en vilo a un Revellín que rebosaba y disfrutó, con mayúsculas, de un auténtico espectáculo de danza moderna. Ese fue el arranque de ‘Tributos’. Una idea que se materializaba después de muchos años navegando por la cabeza de Ana Founaud, directora y coreógrafa del grupo de danza moderna. Ese fue el particular homenaje que la bailarina y coreógrafa caballa quiso rendir a ‘Queen B’. Doce minutos sin descanso de bailes que navegaron por los distinos estilos de la danza moderna. Al frente y asumiendo responsabilidades se encontraba el grupo más avanzado de la escuela, que puso de relieve el gran nivel adquirido tras años de trabajo.
‘Crazy in love’, ‘Single ladies’ o ‘Get me bodied’ fueron algunas de las más conocidas canciones de la cantante estadounidense que tomaron forma sobre el escenario y que consiguieron trasladar al público hasta un entorno mucho más alejado, como si sumergido estuviese en una auténtica ‘performance’ de esta reina de la canción y el baile. Ovacionado y aplaudido se despidió del público este grupo de danza y dejó inquieta a la asistencia a la espera del siguiente número. Un cambio de registro, de estilo de danza, pero no de intensidad. Porque cargado de energía irrumpió el grupo de nivel medio bailando a ritmo de los éxitos más conocidos de la MTV. Una de las escenas más entrañables llegó con el grupo de danza infantil. Verlos interpretando con gran tecnicismo las canciones de sus series favoritas, construyeron escenas para enmarcar. Ellas encarnaron el tributo ‘Disney Movie’. Y para cerrar llegaron los grandes. Y el Revellín se llenó de colores, ritmos y grandes coreografías para recibir a ‘The best’, el tributo a los destacados maestros musicales de las distintas épocas. Su canciones son himnos y los bailes que los escenificaron hicieron gala de ello. Fue una despedida por todo lo alto, que ponía el broche de oro a un fabuloso espectáculo.
Lenta y pausada, ágil y vigorosa. Las actuaciones adquirieron múltiples formas que ase adaptaron a cada escena, tocando a su vez distintos estilos de danza contemporánea, adquiriendo por momentos connotaciones tomadas de otros estilos.
El homenaje a estos personajes y formatos no fue solo eso, fue una inspiración personal, una manera de transmitir bailando, porque la elección del nombre no fue fortuito. Para Ana Founaud, es la denotación “más intensa” con la que podía titular su espectáculo. Fue ese sentimiento en imágenes donde sus bailarinas representaron simbólicamente lo que esas canciones le transmiten. Fue una función con la que despiden un año intenso de grandes avances pero también con la que contribuyen al avance de la sociedad, pues lo recaudado en la venta de entradas, al igual que con los espectáculos de su hermana Rosa, irá destinado a la asociación de Alzheimer y de Asperger.





