




Ronàld, Daniel y Lawson llegaron a Ceuta en la misma balsa. Ahora, viven su reencuentro en la península
Ronàld Yendo, Daniel Dieu Béni y Lawson Correa llegaron a Ceuta junto a seis personas más en una pequeña balsa de plástico para tres. Un año después, los tres se encuentran en la península, aunque cada uno tuvo que tomar un camino distinto para llegar al destino soñado. El barrio tangerino Boukhalef fue el escenario en el que estos tres jóvenes subsaharianos comenzaron una amistad que un año después continúa muy viva y de la que ahora disfrutan en la península. En aquel barrio marroquí Ronàld y Lawson estuvieron tres semanas viviendo juntos, y en el momento de embarcar en la balsa para viajar a España de manera clandestina conocieron a Daniel. “Conocí a Daniel en Tánger, en el barrio que se llama Boukhalef, donde viven los candidatos a la inmigración, la noche que íbamos a embarcar en patera. Éramos nueve personas y el día en que llegamos a Ceuta pude poner imagen a su cara, porque el momento en que nos encontramos fue en la oscuridad para esperar el coche de la mafia en el bosque”, recuerda Ronàld en una conversación con este medio. Las vidas de Ronàld y Daniel continuaron ligadas en Ceuta, ya que, por orden de tarjetas, compartían la habitación 7 del módulo ‘A’ del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). “Hemos convivido y durante este tiempo nos hemos conocido más. Somos como hermanos, dándonos consejos, pensando en plantear nuestros futuros juntos”, explicó. Esta estrecha relación de amistad sufría un duro golpe cuando Daniel fue llevado a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en la península, estando presente el miedo a la deportación. “Un día le vi en nuestra habitación recogiendo sus cosas, acompañado por la policía y con las manos atadas porque les iban a mandar a un CIE y luego deportarles. Me dio mucha pena porque pensé que todo el esfuerzo que habíamos hecho era para nada”, comentó. Pero la historia tuvo un final feliz ya que un mes más tarde salieron del CIE y se quedó en Madrid. Por su parte Lawson Correa llegaba a la península con laissez-passer y después lo hacía de la misma manera Ronàld, el último del grupo que pisaba tierras peninsulares. Ya en éstas, hace dos semanas Ronàld llamó por teléfono a Daniel para saber qué tal estaba, pudiendo saber que se encontraban muy cerca, por lo que el pasado domingo quedaron para verse y tomar algo. “Cuando llegamos, tardamos en que salieran las palabras. Nos dimos un abrazo fuerte que quería decirlo todo. Era una alegría inmensa”, explica Ronàld, quien también pudo encontrarse en Madrid con Lawson y hacerse un selfie para el recuerdo en el Metro. Estos tres jóvenes subsaharianos han cumplido su sueño: llegar a la península para estudiar e intentar trabajar. Atrás quedan muchos recuerdos en tierras tangerinas y ceutíes. Precisamente Ronàld quiere agradecer a la gente que ha conocido en Ceuta el apoyo recibido y todo lo que le han enseñado, “como en la Asociación Elín, en el CETI, en mi colegio ‘Miguel Hernández’, los voluntarios de este verano en el CETI y en Elín, mis amigos de la AD Ceuta... Quiero decirles que estoy muy bien en Madrid viviendo con una familia y que he empezado los estudios y todo va bien”, concluyó emocionado el joven Ronàld.
El Gobierno traslada a la península a otros 50 subsaharianos
El Gobierno central trasladó en la mañana de ayer a otros 50 subsaharianos a la península con el denominado laissez-passer, un salvoconducto que les permite la libre circulación. Ahora, en la península, son acogidos por centros de oenegés y otras asociaciones.






