Un trabajador de SAMU en Ceuta ha denunciado públicamente su despido mientras se encontraba de baja psicológica. Según relata, no recibió ninguna comunicación previa de la empresa y descubrió que había sido cesado al comprobar un ingreso bancario correspondiente, presuntamente, a la indemnización por despido.
El empleado, Sufian El Harime Mohamed, que asegura formar parte de la plantilla desde 2021 con contrato fijo, explica que llevaba 23 días de baja cuando se produjo la situación este jueves 23 de julio.
“Vi un ingreso en mi cuenta con el concepto de indemnización por despido. Pensé que era un error, entré en mi correo electrónico y allí encontré la notificación del despido”, relata.
Según afirma, la carta de despido justifica la decisión por motivos organizativos y económicos.
El trabajador explica que la baja médica fue consecuencia del deterioro de su estado psicológico tras un conflicto con un menor del centro en el que trabaja, o trabajaba hasta este jueves.
En mayo ya presentó una denuncia ante la Policía por amenazas e insultos y el procedimiento llegó a celebrarse en sede judicial hace aproximadamente un mes y medio, pero no solicitó baja entonces.
Afirma que, pese a esa situación, continuó coincidiendo con el menor en su puesto de trabajo y que las amenazas continuaron, incluso haciendo referencia a su familia, hechos que, asegura, también fueron denunciados.
“Hubo un momento en el que no podía más. Llevaba varios días sin dormir y tuve que acudir a mi médico, que me dio tratamiento y la baja laboral”, explica.
El trabajador sostiene que la incapacidad temporal tiene un origen psicológico relacionado con las circunstancias vividas en el ámbito laboral.
Tras conocer el despido, el afectado asegura que intentó ponerse en contacto tanto con la responsable de la zona en Ceuta como con la sede de la empresa en Sevilla para solicitar explicaciones.
Según su versión, realizó varias llamadas telefónicas y envió mensajes, aunque afirma que no obtuvo una respuesta clara sobre los motivos del despido ni sobre quién había tomado la decisión.
El empleado sostiene que considera que se han vulnerado sus derechos laborales y anuncia que presentará una denuncia ante la Inspección de Trabajo para que se investigue lo sucedido.
También acudirá a UGT junto a más trabajadores que se han visto envueltos en la misma situación, o han estado de baja o se acababan de incorporar.
Asimismo, señala que estudiará las acciones legales oportunas para impugnar el despido al entender que se ha producido mientras se encontraba de baja médica.
Su objetivo, explica, es que se determine si la decisión empresarial se ajusta a la legalidad y que situaciones similares no vuelvan a repetirse.
“No quiero que esto le pase a nadie más. Tengo tres hijos y una mujer embarazada”, dice haciendo referencia a que un despido supone la pérdida del pilar económico que sustenta a su familia.
Más allá del procedimiento laboral, el trabajador lamenta las consecuencias personales que, asegura, está teniendo esta situación.
Explica que tiene tres hijos, una mujer embarazada de seis meses y dos hipotecas, por lo que asegura encontrarse en una situación de gran incertidumbre económica.
Además, reconoce que el despido ha agravado el estado emocional que ya motivó su baja médica.
El afectado insiste en que dedicó varios años de trabajo a la atención de menores y considera que la forma en la que, según denuncia, se produjo el despido ha supuesto un duro golpe tanto en el plano profesional como en el personal.
Por último, señala que ha tenido conocimiento de otro caso de una trabajadora que, según le han trasladado, también habría sido despedida tras reincorporarse de su baja médica.
Este periódico ha intentado recabar la versión de SAMU Corporación sobre los hechos denunciados, pero, lamentablemente, no se ha podido realizar de manera telefónica.
En caso de recibir respuesta a través de correo electrónico, esta información será incorporada para ofrecer todas las versiones implicadas.
Asimismo, Sufian ha denunciado la situación de extrema peligrosidad y amenazas que ha vivido en su puesto de trabajo, habiendo denuncias ante la Policía de ello y notificaciones a la propia dirección del centro de menores en el que trabaja.
Además, ha declarado que nunca se ha sentido arropado por el centro, más bien, según cuenta, ha experimentado “presiones” para restar importancia a los altercados ocurridos con los menores.
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