Algunos llegaban a la guardería totalmente tranquilos. Para otros, no había consuelo y no cesaban de llamar a sus madres desconsolodamente pese a los esfuerzos de las técnicos por animarlos.
Es lo habitual en el primer día del curso para estos pequeños. Aunque es su segundo año, el entorno es desconocido para ellos. Están en el colegio José Acosta, donde se han trasladado después del cierre de la guardería Amor Fraterno. Los trabajos de reforma se han hecho a marchas forzadas pero ya está todo listo para el inicio del curso.
Un total de 35 pequeños se han incorporado a las seis nuevas aulas y ahora se enfrentan a su periodo de adaptación. El resto de los menores irán entrando en la guardería a partir de la próxima semana. Seis por aula hasta completar los 110 en el mes de octubre.
Una de las mejoras es el aumento del personal. Una de las reivindicaciones presentadas por los padres.
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