La frontera del Tarajal permaneció al menos tres horas cerrada durante la tarde de ayer, provocando el caos entre ciudadanos que querían marchar a Marruecos y los que regresaban a la ciudad. El motivo del cierre lo protagonizó una mujer que, tumbada en el suelo, ocupando los carriles de paso de los vehículos, se negaba a abandonar el lugar. Y así, desde las 19.00 horas hasta casi las 22.00, las puertas de acceso de uno y otro lado estuvieron cerradas por orden de la Policía Nacional para evitar un conflicto mayor, tal y como informó a este medio la Delegación del Gobierno.
La versión oficial sitúa el principio de este nuevo episodio caótico en la detección, por parte del CNP, de un vehículo que pretendía su entrada a Ceuta y que fue reconocido como los habituales que ejercen el porteo. Ocupado por un varón, tres hijos y menores y una embarazada procedía a acceder a territorio nacional cuando un componente de la Policía Nacional le dio el alto negándole la entrada. El coche se dio la vuelta pero la mujer que lo ocupaba, reconocida por el CNP como porteadora, bajó con los menores y terminó discutiendo con uno de los agentes que le marcó el pasaporte dictando una orden de expulsión.
Fue ahí cuando comenzaría la rocambolesca historia, ya que se tiró al suelo, se tumbó sobre los carriles y se negó a abandonar el lugar. Los agentes colocaron medidas de seguridad alrededor e intentaron que la fémina desistiera de su actitud, mientras ésta se negaba a marcharse hasta que fuera reconocida por una ambulancia y trasladada al Hospital, según las informaciones de la Delegación.
Policía Nacional llegó a solicitar una ambulancia que acudió a la frontera pero que no llegó a atender a la fémina al considerarse su situción como “problema social” y no sanitario, aclaró anoche Ingesa, sin servirse el traslado al HUCE que ésta pedía. Los policías marroquíes fueron requeridos por los nacionales para que una ambulancia de Marruecos atendiera a la mujer y la trasladara a su país, extremo al que se negaron los alauitas al considerar que el origen del altercado había ocurrido en el lado español , se había tenido con el CNP y Marruecos no tenía por qué asumir gestión alguna. Hubo, ante presencia de muchos testigos, discusión entre agentes de ambos países.
Mientras la mujer seguía en el suelo y el tráfico bloqueado, se le instó al conductor a que se hiciera cargo de los niños, extremo que llevó a cabo, con lo que la mujer quedó sola en el lugar. Y así estuvo hasta que los agentes la convencieron para trasladarla a la zona de la mediana, pudiendo empezar a restablecerse el tráfico al conseguirse la reapertura de un carril de entrada y otro de salida en torno a las 22.00 horas. Finalmente, la protagonista, al ver que no la trasladaban al HUCE y pasaban las horas, desistió de su actitud y se marchó voluntariamente a Marruecos con la orden de expulsión.
Fue tal la acumulación de vehículos a uno y otro lado que la frontera tardaría más horas en recuperar la normalidad. En Ceuta era imposible la comunicación, con transportistas atrapados y una circulación bloqueada. En Marruecos, el panorama era igual, con cientos de ceutíes de regreso atrapados sin poder entrar en Ceuta. Entre ellos menores, familias que tenían que ‘fichar’ en el trabajo, señoras en avanzado estado de gestación... todos atrapados en un escenario de mucha tensión, gritos y caos que empeoraba por momentos.
A esto cabe añadir que una ambulancia con un paciente intentaba cruzar de Marruecos a Ceuta sin poder hacerlo, cuando estaba cubriendo un traslado ya esperado por Ingesa.
De noche seguían las retenciones.
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