Los conductores de autobuses de Hadú Almadraba que cubren la línea que termina en la barriada Príncipe Alfonso han hecho llegar sus quejas no solo a la dirección de la empresa sino también a la Ciudad Autónoma acerca de las condiciones en las que se encuentra la calle San Daniel, en la barriada, y donde es "sumamente difícil" circular con un vehículo de grandes dimensiones y tonelaje como es un autobús de línea. "Son muchas las veces que llegamos a pasar por encima de la acera porque la calzada es muy estrecha", explica José Antonio Blanco, presidente del comité de empresa.
La dificultad para conducir y circular por el Príncipe se suma al resto de dificultades, especialmente relacionadas con inseguridad y vandalismo, que se repiten con más frecuencia en estas últimas semanas en la línea. "Nos estamos planteando seriamente no circular por la calle San Daniel porque tenemos conflictos y problemas a diario", subraya Blanco en declaraciones al programa La Mañana de COPE.
Esos problemas llegan a extremo de que los autobuses sufren "a diario" desperfectos como rotura de ventanas, plafones, a consecuencia del vandalismo, pero también de la dificultad de transitar. "Nos están destrozando los vehículos y es una pena, pero muchas veces no queda otra opción que circular por allí con los más antiguos".
A ello se añade otra circunstancia, aún más grave, y es que uno de los conductores "está seriamente amenazado", a raíz de un incidente en la barriada con una pasajera "y desde entonces no le dejamos que coja solo el autobús porque tenemos miedo de que le pase algo".
Según explica Blanco, su compañero vive en una situación "de tensión permanente", con amenazas de muerte incluida, "porque le han llegado a decir que le van a pegar dos tiros", porque una pasajera accidentalmente tropezó y se golpeó con la puerta del autobús "justo cuando se estaba cerrando".
"La familia entiende que el compañero tiene la culpa de las lesiones que sufrió la señora y desde entonces hay un verdadero acoso. Se ha llegado incluso a cruzar un coche delante del autobús del Príncipe para identificar al conductor y buscarle", añade. "El acoso ha llegado al extremo de que la familia ha venido a las oficinas de la empresa exigiendo conocer el domicilio del compañero porque le van a romper la cara y cosas mucho peores y así es que no se puede vivir".
Son todos hechos que han sido puestos en conocimiento de las autoridades.






