Hablo con mi amiga Lola (nombre ficticio, para preservar su anonimato), que reside en la Residencia Gerón desde hace siete años.
Lola necesita desplazarse en silla de ruedas, ya que es una persona dependiente.
El otro día fue con su hermana a comer a un restaurante en el centro de la ciudad. Para llegar hasta allí, necesitaban un taxi adaptado para personas en silla de ruedas. Era un día entre semana y, cuando llamaron al taxi adaptado para ir de Gerón al restaurante, el vehículo tardó bastante en llegar. Pero lo peor fue la vuelta, ya que tuvieron que esperar casi una hora para que viniera otro taxi adaptado a recogerlas.
Los precios de estos taxis adaptados son prohibitivos para personas que, al estar en una residencia, les retienen el 75 % de su pensión para pagar la estancia.
Como todos sabemos, Gerón no tiene parada de autobús en la puerta. El Ayuntamiento prometió, para acallar críticas, que en 2025 subiría un microbús hasta la puerta de Gerón y que este estaría adaptado para dos personas en silla de ruedas. Mucho prometer… pero todo sigue igual.
Hace poco se celebró el décimo aniversario de Gerón, y todavía, después de diez años, el Ayuntamiento no ha sido capaz de solucionar este problema tan importante para la movilidad de los residentes, así como para que sus familiares y amigos tengan más facilidad para llegar hasta la residencia.






