Terminó el sueño de la AD Ceuta B. Tras una temporada resuelta a un nivel sobresaliente por parte del filial del equipo caballa, pudo subirse en el último vagón del tren con destino al play-off de ascenso a Segunda RFEF, aunque terminó siendo apeado del camino por el Dos Hermanas CF, su rival en esta primera eliminatoria, de la forma más cruel posible.
No les faltó corazón, tampoco fútbol. El empate 2-2 en el Martínez Pirri la semana pasada dejó la eliminatoria abierta, al tiempo que también abrió la puerta a la ilusión y el entusiasmo de un equipo que no paró de creer.
Los jugadores creyeron, la ciudad creyó y la afición creyó, por lo que, guiado por esta convicción, acompañaron al equipo en su visita el municipio sevillano de Dos Hermanas, donde terminaron sufriendo una dura derrota por 4-2.
La prórroga terminó de matar sus aspiraciones, en un final de ensueño para el Dos Hermanas CF. Todo lo contrario para la AD Ceuta B que, una vez finalizado el encuentro, estará todo el camino de regreso a la ciudad autónoma dándole vueltas a la idea de cómo se le pudo escapar una clasificación que tenía prácticamente asegurada en sus manos, pero se le terminó deslizando entre los dedos en un descuento desastroso para los de Polaco.
Los dos goles del Dos Hermanas CF, de hecho, llegaron en los minutos de añadido. En el 94 y en el 95. Hasta ese momento el pase era suyo. Lo tenía hecho el Ceuta B. Juanpe, con un zapatazo espectacular desde fuera del área hizo empezar a pensar en positivo, mientras que un segundo tanto ya rozando el minuto 60 anotado desde el punto de penalti terminó de destapar la ilusión.
Tan solo le faltó amarrar el resultado, pero, en el momento más inesperado posible, el nudo se deshizo. Los nervios, las imprecisiones y la mala fortuna, aparecieron en un momento en el que debió reinar la calma y la serenidad. Y la suerte, después de todo, también le dio la espalda para ponerse del lado del Dos Hermanas CF, que estuvo inspirado e iluminado, motivado por la ilusión.
El primero del Dos Hermanas CF lo marcó Vargas y, tan solo un minuto después, cayó el segundo como un jarro de agua fría que despertó al Ceuta B de su idílico sueño de la forma más abrupta posible. Antonio Romero lanzó una falta cercana al área con el corazón, más que con la bota de su pie izquierdo, que rebotó en la barrera, quizás mal colocada, para terminar tocando en la red, despistando completamente a Rodin.
Un gol que puso el 2-2. Mismo resultado que en el partido de ida, aunque esta vez no había tiempo para pensar en un nuevo encuentro, en una nueva oportunidad. Todo tenía que decidirse en ese momento y en ese lugar. Les tocó ir a la prórroga.
El Ceuta B aún tenía tiempo para volverse a ilusionar. No le valía el empate que, en ese caso, tan solo beneficiaba al mejor clasificado: el Dos Hermanas CF. Le tocó apretar los dientes. Le tocó luchar, pero en una gran guerra como es un partido de alta tensión como este, una de las pequeñas batallas la tenía ganada el Dos Hermanas, o al menos, había ganado bastante terreno: el factor anímico.
El que le impulsó a ir con todo hacia delante y, al final, le llevó a la remontada. Un buen centro servido desde la banda lo remató Toni García, libre de marca en el segundo palo, para marcar el tercero.
Necesitaba en ese momento dos goles el cuadro caballa para pasar que, ante una situación de tensión pero, sobre todo, de frustración, tan solo terminó recibiendo uno más. De penalti, que marcó Vargas nuevamente para celebrar su doblete y desatar la locura en Dos Hermanas.
Así es el fútbol, como la vida misma, mientras unos ríen otros lloran. Mientras unos son incapaces de salir del agujero, otros sienten desde lo más alto que pueden tocar el cielo.
En este caso, la sensación del Dos Hermanas, si no esa, debe ser muy parecida tras un triunfo absolutamente épico en una noche que, pase lo que pase a partir de ahora en su camino del play-off pocos podrán olvidar. La del Ceuta B, sin embargo, no es exactamente la de estar atascado en un hoyo. O al menos, no debe serla.
La derrota duele, sí, pero cuando se ha dado todo sobre el campo también queda espacio para el orgullo. “Quédate tranquilo sabiendo que lo has dejado todo”, se suele decir. Y eso es exactamente lo que ha hecho el filial caballa esta temporada en Tercera RFEF. Competir con personalidad, carácter y entrega para honrar el escudo de la Agrupación Deportiva Ceuta.
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