Hay momentos en la vida en los que hay que ser claro, no valen las medias tintas ni la cobardía. Mohamed Alí tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados para ser juzgado por si tuvo un ápice de incitación al odio a Vox. La frase que genera esa duda en la Audiencia es esta: “A ti lo que hay que hacerte es otra cosa”. Frase dirigida a Juan Sergio Redondo, número 1 de Vox en los papeles, florero de esquina en modo avión en los plenos.
La Audiencia considera que solo en la fase de juicio oral se puede determinar el alcance de determinadas expresiones y por ello Alí y dos personas más pasarán por el banquillo, aunque considerados bajo distintos criterios.
En julio de 2021 la propia Fiscalía se posicionó puntualizando que solo cabía el archivo de la causa, sosteniendo que con las manifestaciones vertidas por Alí no se generó situación de riesgo o peligro abstracto. La Audiencia en cambio opta por llegar a esa fase estelar que supone un juicio oral.
Fíjense que hay ocasiones en las que ese fin último reflejado negro sobre blanco en un auto puede ser hasta bueno aunque suponga un mal trago para quien debe sentarse en el banquillo como resultado de una situación grotesca desde el momento en que Vox, antes de acudir a los tribunales, a esos que maldice cuando no le dan la razón, firmó una declaración junto con Caballas en la que ambas formaciones pidieron perdón por su comportamiento.
Del perdón -gesto que reconoce una culpa previa- pasaron a la judicialización del asunto -lo que afean cuando los denunciados son ellos-. El punto y final a esta historia estará por escribirse pero marca un referente muy importante y claro sobre los límites que ya toda una Audiencia está marcando en los debates.
Si el máximo órgano judicial en esta ciudad considera necesario llegar a juicio para conocer y determinar el alcance de determinadas expresiones, se marca ya un patrón de conducta ante tantas y tantas tropelías que se están diciendo no ya en sesiones plenarias sino en redes sociales, con campañas orquestadas de odio contra determinadas personas con frases mucho más graves de la judicializada “a ti lo que hay que hacerte es otra cosa”.
En redes sociales se promovió una campaña con el lema ‘Yo también soy Mohamed Alí’ que fue seguida por muchas personas cuando aún no se conocía esta resolución judicial de la Audiencia. Ahora se vuelve a reactivar y como entonces, somos muchos los que somos Mohamed Alí, lo somos porque hay que comenzar a dejar claras muchas cosas en este ambiente tan turbio que no puede provocar que Ceuta termina soliviantada por unos broncos de discoteca, maleducados y faltos de preparación. La Audiencia hasta marca el camino.
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