Esta semana que hemos dejado atrás ha sido una semana cargada de decepciones, la primera vino en la jornada electoral donde tantas personas teníamos la convicción de poder sobrepasar en votos y escaños al PSOE. Creíamos que esta era la buena, la primera vez que la gente ocupara un lugar mas que decente en nuestra relativamente joven democracia.
Pero el domingo, rozando la medianoche las esperanzas y la sonrisa se convirtieron en decepción, decepción quizás fingida o infundada por las encuestas tan positivas y esperanzadoras. Pecamos de ser novatos en esto y nos llevamos un chasco mas grande aun.
Pero no hay que venirse abajo aunque hayamos perdido casi un millón de votos quizás descontentos o quizás buscando el voto útiĺ o arrebatados por la campaña del miedo de los medios y de las posturas que mas se acercan al fascismo, lo único cierto en el que coincido con multitud de personas con las que he hablado desde el domingo es que el voto de la gente mas moderada de Podemos, aquella gente que intenta no posicionarse políticamente y que votando a PODEMOS busca que se haga justicia social; ha podido desaparecer.
Enhorabuena al Partido Popular , seguirán otros cuatro años mas en el poder, en sus ansiados sillones. Es hora de hacer oposición, una oposición fuerte y solemne para y por la gente.
Por si el disgusto fuera poco el martes vimos expectantes la posible victoria de la selección quizás mal acostumbrados a victorias fáciles y poco trabajadas, lo cierto es que Italia resucito el espíritu de Tassoti y nos gano en intensidad y en juego, parece mentira cuando una semana antes algunos periodistas firmaban un setenta por ciento contra un veinte por ciento de posesión de la selección azzura.
Ya no se si por la elástica blanca de España o por el azul que estaba de racha de la selección que mejor ‘calcio’ ́ practico. Lo cierto es que volvemos a casa como en los mejores tiempos.
Para finalizar quiero dar la bienvenida al verano, una vez libre de exámenes finalizo mi primer año de carrera.





