Somos campeones y se celebra en toda España, también en Ceuta. Se hizo la magia, tras un sufrido partido en el que hubo incluso un robo descarado, triunfó el buen juego, el ser honestos, el saber competir como se debe. España jugó limpio y ganó. Se llevó la Copa y la levantó para que todo el país estuviera orgulloso de lo que somos: campeones.
En Ceuta se vivió la celebración como se debía: saliendo a la calle y portando la bandera de España. En todos los rincones de la ciudad: desde el centro hasta cualquier barriada. En todos existía la misma unión y alegría por ser los campeones. Todos unidos sin distinciones porque somos españoles, a pesar de los que dedican su tiempo a sembrar discrepancias y a provocar separaciones y cismas.
En coches, motos o andando. Los ceutíes salieron a la calle para vivir la fiesta y para mostrar a toda España que esta es nuestra bandera y que la lucimos con orgullo.
Porque mientras ese puñado de jugadores intentaban lograr la victoria, aquí todos lucíamos con orgullo la elástica de la Selección y levantábamos la bandera de España. En la Ribera, en los bares, en casa... En los distintos lugares se vivía el mismo sentimiento y apego a la bandera, a la Roja, a los chicos de De la Fuente.
Ceuta unida salió a la calle a celebrarlo, porque era motivo de alegría, era motivo de unión y satisfacción.
Esta selección lo ha conseguido a pesar del juego sucio de Argentina que incumplió muchas de las reglas deportivas que deben mostrarse.
España peleó hasta el final, repitiendo las alegrías que nos ha dado en este Mundial.
Se hace historia y España repite nuevamente ese momento de unión entre todos, de celebración y entrega.
Todos somos uno, esa es la magia del fútbol, lo que consigue este deporte estrella que sabe unir incluso a los que nada saben de las reglas, a los que ni siquiera muestran interés por este deporte.
Pero hay momentos mágicos en los que nos convertimos en entrenadores, en los mejores defensas o en los más sagaces porteros.
Eso lo consigue una pelota que rueda y rueda haciendo que un marcador se mueva.
El de España se movió, 1 gol sobre Argentina y ese 1-0 trasladó una marea de alegría a las calles. Todos fuimos Ferrán, todos fuimos ese chico que celebraba con orgullo el gol de esta gran victoria.
Ahora falta digerir todo esto, asimilar el éxito y esperar a las celebraciones institucionales en donde los mejores serán premiados como se debe.
España lo celebra a lo grande, Ceuta se suma a esos festejos. Es la magia del fútbol, la que nos une a todos.






