El Teatro del Revellín acoge esta noche, a las 21:00 horas, el concierto del violinista libanés Ara Malikian, quien presenta ‘Colores’, una dulce mezcla de estilos Algo hay en la palabra de Ara Malikian, ínclito violinista oriundo del Líbano que actúa a las 21:00 horas en el Revellín, que cautiva al oyente, un sonido dulce, melancólico y sugerente que, por momentos, parece salido de su mismísimo violín.
–El concierto que ofrece esta noche es el primero que hace en Ceuta, ¿pero conoce la ciudad?
–No he ido nunca pero tengo buenas referencias.Voy con muchas ganas, con gran ilusión .
–Sabrá entonces que nuestra ciudad es un rincón en el que conviven diversas culturas, religiones y razas.
–Lo sé, lo sé. En cierto modo, éste es uno de los motivos principales para desplazarse a Ceuta y cantar por la multiculturalidad.
–¿Dónde comenzó su inquebrantable compromiso con la necesidad de que los pueblos vivan en paz y en armonía?
–Primero fue un poco por curiosidad. Luego, por el interés enorme que me fue causando conocer las historias de los zíngaros y el recorrido que hicieron desde la India hasta España, y por supuesto por mi propia vida, ya que me ha tocado vivir en muchos países. Mi convencimiento de que todos somos hermanos se hizo absoluto, sin fisuras.
–¿Considera que en los países desarrollados aún existe rechazo hacia etnias minoritarias, hacia el diferente? ¿Hay racismo?
–Es difícil el asunto. Los zíngaros encontraron barrera en los países de Europa y esto es lamentable. Sigue pasando y lo sufren no pocas comunidades. Hay que ser respetuosos, aceptar las diferencias de cada ser humano y convivir todos juntos lo mejor posible.
–¿Cree que España es un país acogedor y amable con el foráneo?
–Sí, yo estoy muy a gusto aquí, desde luego. Nací en el Líbano, y por diversas razones he tenido que viajar mucho hasta que encontré España, donde me he quedado a vivir. A todo extranjero siempre le resulta difícil adaptarse a cualquier país pero para mí, al poco tiempo, fue sencillo seguir con mi vida, hacer amigos y disfrutar de la vida en España.
–Vive en Madrid, ¿no?
–Así es, una ciudad preciosa.
–¿Intenta con su música transmitir algo más que la propia música?
–Absolutamente; la unión, el respeto y el mestizaje son mensajes que mi violín transmite. El legado que han dejado los zíngaros a través de sus viajes es muy importante y tiene un meritorio hueco dentro de la historia de la música. Grandes músicos y compositores de todas las épocas se han inspirado en ellos, y la huella que han dejado los zíngaros es imborrable y aún más para un violinista.
–¿Cuándo comenzó a hacer música?
–Mi padre era violinista. Me transmitió el amor por la música desde niño. Siempre he tocado y nunca he tenido que pensar en si soy violinista o no pues desde que me acuerdo de mí mismo me veo con un violín en la mano. No hay imagen que tenga de mi infancia sin este instrumento. Agradezco a mi padre por haberme instado a estudiar, a practicar: gracias.
–Usted recibió una beca del Gobierno alemán para cursar estudios en una prestigiosa escuela de Hannover y perfeccionar así su técnica y aprender otras. ¿Acaso la música es estudio en mayor medida que talento y fantasía?
–Las dos cosas se complementan. Para poder vivir de la música es necesario haber dedicado muchas horas de trabajo y de sacrificio, pero es imprescindible dotar de fantasía e imaginación, así como aportar la personalidad de cada artista, en lo que se hace, en lo que se crea. Y la suerte también juega, claro, para triunfar luego.
–¿Qué siente Malikian cuando toca el violín?
–Felicidad. Me gusta estar en el escenario y compartir con el público el mejor momento de mi vida.
–¿Persigue la complicidad con el público o se mete en su propia burbuja y el mundo (su mundo) se paraliza por completo?
–La energía del público es vital, pues sin ella el concierto se queda a medias y hay cierto vacío. Me gusta sentirme arropado.
–¿Toca algún otro instrumento?
–Sí, pero verdaderamente lo que puedo tocar es el violín pues con los demás hago algo así como jugar, nada profesional.
–¿Por qué la divulgación de la cultura pone nervioso a los líderes autoritarios que, acobardados, imponen infames medidas de censura?
–Son gentes cerradas, con miedo. El arte tiene que ser lo contrario a eso, la música, la cultura tiene que unir y nunca incitar a la censura, a la violencia y a los males. La cultura te hace crecer a título individual y colectivo. Sólo a través del arte podemos conseguir que todos nos llevemos bien, nos respetemos y aprendamos juntos.
–La música que usted hace es un abanico de influencias entre las que se encuentra también el flamenco, la música popular de España...
–Al llegar me enamoré del flamenco y hoy en día, sin ser un experto, siempre lo toco. Tengo amigos en este mundo y he colaborado con ellos. Es una música magnífica, excitante.
–¿Cuanto dura el concierto?
–Una hora y media, en un solo pase.
–Sus músicos son todos españoles...
–Es verdad, llevamos tocando mucho tiempo y nos entendemos musicalmente a la perfección, como se puede comprobar en la gira europea que estamos dando.
Melodías indias, rumanas, judías o flamencas, hoy
Ara Malikian es un violinista caracterizado por un estilo propio que ha forjado a partir de sus orígenes y vivencias musicales. Nacido en Líbano en el seno de una familia armenia, el artista presenta esta noche 'Colores', nombre que alude al encuentro entre culturas, y que llenará el Teatro Auditorio del Revellín de melodías y ritmos indios, rumanos, armenios, libaneses, rusos, judíos y flamencos.
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