Hace unos días publicábamos la foto de la nueva máquina quita-chicles incorporada por Trace para eliminar lo que otros, de forma incívica, arrojan al suelo.
Dicen que esa máquina no la volveremos a ver mucho más tiempo en la calle porque su efectividad no es lo esperada. De ser cierto, habría que sumar su incorporación a otra metedura de pata más que sumar a la trayectoria de una empresa adjudicataria que ha demostrado ser de todo menos efectiva. Claro está, siempre con el consentimiento de quienes gobiernan, porque aquí nada se mueve de su sitio sin autorización del gran poder.
Ceuta está sucia. Trace recibió una ampliación del contrato, es decir más millones, porque sorpresivamente la Ciudad veía la situación de las calles igual que el resto de los ciudadanos. Esto no suele ocurrir, lo saben, pero curiosamente en materia de limpieza pasó lo contrario, los que nos mandan vieron que Ceuta seguía igual de sucia así que había que alimentar las arcas de los empresarios para que así se contrataran más servicios. De momento su efectividad es nula. Hay calles cuya apariencia es insultante. Parece que los baldeos no existieran, parece que los servicios de limpieza evitaran pasar por esos lugares. Todos pagamos impuestos, todos hacemos frente al ‘recibo único’ que parió la Consejería de Paco Márquez y que constituye un auténtico atraco a mano armada porque nos sangran lo que no recibimos. Hay barriadas en las que se cobra un alcantarillado que brilla por ausencia. Un grano negro para sumar a esos déficit de servicios que no traen consigo una exigencia contundente por parte de la Administración.
Ahora que don Juan se está paseando por las barriadas (confío en que visite también San Antonio y el búnker en que han convertido el Parque de San Amaro) podrá comprobar cómo están las calles, la suciedad acumulada y la falta de efectividad de una ampliación de contrato de la que los ciudadanos no nos beneficiamos.
No pasa nada, quizá piensen que Ceuta está limpia, al igual que la EDAR no huele a peste. Sí, todo sigue igual.





