Los inmigrantes que se encuentran en las zonas de Tetuán, Martil, Rincón (M’diq) y Castillejos (Fnideq) manifiestan que no pueden guardar silencio ante la situación dramática que viven sus compañeros en el norte. Consideran que callar hoy equivaldría a aceptar lo inaceptable.
Desde hace varios días, en un contexto de condiciones climáticas extremas, se ha registrado un aumento de los intentos de cruce hacia Europa a través de las vallas de Ceuta y Melilla, además de travesías a nado por la zona de Tarajal.
Estos intentos, nacidos de la desesperación y la falta de alternativas, han causado pérdidas de vidas humanas.
Triple crisis
Se alude a una triple crisis. Una de seguridad, con intentos de entrada que se llevan a cabo en rutas más peligrosas.
Otra crisis es social, ya que la mayoría de los inmigrantes viven en una precariedad extrema, con un acceso muy limitado a vivienda, empleo, servicios de salud y formación. A pesar de su deseo de integrarse y contribuir a la sociedad de acogida, la falta de perspectivas y soluciones duraderas fomenta la desesperación.
Y, por último, la crisis climática, con fenómenos que afectan como el frío intenso, vientos violentos y lluvias que agravan la vulnerabilidad de quienes se encuentran en campamentos informales.
Estas condiciones no solo afectan a los inmigrantes, sino que también refuerzan las tensiones sociales y la fragilidad económica de toda la región del norte.
Programas de formación
Las fuentes enfatizan que estas muertes no son una fatalidad y podrían haberse evitado con una mejor coordinación entre las autoridades, los socios institucionales y las organizaciones de la sociedad civil.
Ante esta situación, se hace un llamamiento para establecer programas de formación e inserción socioprofesional para jóvenes inmigrantes, promover una integración real e inclusiva en el tejido económico local, además de iniciar un proceso de regularización excepcional y humanitaria basada en criterios de derechos humanos.
Entre los objetivos está integrar el impacto del cambio climático en las políticas migratorias regionales.
Indican que la situación exige una respuesta urgente, humana y responsable para proteger la vida y garantizar la cohesión social en el norte de Marruecos, respetando los valores de dignidad humana.






