La existencia de pequeños cementerios de coches y embarcaciones se está convirtiendo en un auténtico problema que va en aumento. Se trata de vehículos intervenidos cuyo destino debería ser un depósito, principalmente para que esa pieza objeto de decomiso esté en garantía ante posibles devoluciones a sus dueños. No es la primera ni la última vez que se han ganado denuncias porque cuando el dueño ha reclamado su propiedad o no estaba o se encontraba dañada. La desidia define lo que está sucediendo en torno a un asunto al que nadie quiere meterle mano. Tanto es así que hace poco más de una semana todos nos llevábamos las manos a la cabeza por el incendio ocurrido en el puerto y hoy ya nos hemos olvidado y ni siquiera reparamos en que los coches siguen estando ahí. Es el mismo abandono que se extrapola al puerto deportivo. ¿No queríamos potenciar la imagen náutica de Ceuta?, ¿cómo entonces tenemos un puerto repleto de embarcaciones intervenidas?, ¿cómo se puede permitir que la base de la Guardia Civil esté ocupada por decenas de piezas intervenidas por la comisión de delitos?, ¿quién garantiza la seguridad y vigilancia en este punto?
Del puerto nos podemos ir al perímetro, con recovecos en donde se almacenan coches. En el caso de Benzú, en plena playa. Y lo más grave es que esto se lleva consintiendo años y años, sin que las administraciones responsables resuelvan un problema que tenemos enquistado en esta ciudad y que tiene precedentes sustentados en los miedos por decisiones erróneas y en la falta de determinación con la que se ha asumido este asunto. Mirar hacia otro lado tiene un nombre. Hacerlo a sabiendas lo empeora aún más.






