Los plenos vienen a convertirse, de un tiempo a esta parte, en el peor de los escenarios, en el lugar donde reina el mal ejemplo de algunos que olvidan su función pública para dedicar las horas a satisfacer sus egos personales. Y esto no se puede permitir. No se puede por respeto a lo que representa el Pleno y la institución y, tampoco, por el ciudadano. ¿Ustedes se creen que con la crisis que estamos padeciendo, con la situación sanitaria extrema, tenemos que escuchar y asistir a los espectáculos promovidos por algunos diputados? Ustedes, los elegidos como representantes del pueblo, tienen que dar un mejor ejemplo y deben sacar adelante medidas que sirvan para el bienestar y la mejora de Ceuta. Pero no, tenemos que asistir al “no tienes cojones”, “cobarde”, “¿me estás amenazando?” o deslices de acusaciones serias como la de lanchero y tráfico sin dar nombres, en un burdo ejemplo de cobardía. Esto se les está yendo de las manos, dando un ejemplo de falta de seriedad y de confianza ante una ciudadanía que está viviendo momentos extremos y que necesita tener una institución fuerte para sacar adelante medidas que sean buenas para todos. Así no llegamos a ningún lado, así y con algunas propuestas que carecen de sentido práctico y que no sirven más que para hacer política o para exponer discursos alejados de la realidad que afecta al ciudadano de a pie. Ceuta no se merece esto y no se merece que se repitan episodios con tanta asiduidad como los que estamos padeciendo. Un bochorno y una vergüenza.






