Este artículo lo escribí hace cerca de un año, pero por circunstancias no lo pude enviar en su momento. Creo que ahora no viene mal, con un relativo cambio. En estos tiempos en los que tanto se habla de solidaridad, amor y confraternización, parece ser que la cosa intenta ir un poco y poco a poco, en serio. Se tardará.
Ramadán, Diwali, Januca, Navidad, son fiestas que cada vez más, al menos en nuestra ciudad, se van reconciliando, y cada vez más, la relación entre ellos es más clara y concisa.
Durante estos días atrás, hemos podido asistir a la Festividad de Januca, de la Comunidad Israelita. Iluminadas a tal efecto, las calles adyacentes a la Sinagoga, resulta sorprendente ver cómo mucha gente lo va viendo normal. El Januca es una fiesta hebrea, es la primera vez que los ceutíes hemos podido disfrutar en las calles y más siendo la hebrea una comunidad existente en nuestra ciudad desde comienzos del siglo pasado. Januca significa luz o fiesta de las luces, para que la penumbra, la oscuridad no aparezcan en las vidas de sus ciudadanos. Se celebra durante ocho días.
Este año ha dado la casualidad (y esto es bueno) de que esta fiesta coincida en el tiempo con la Navidad. Es bonito y curioso ver la iluminación de la fiesta cristiana y la hebrea, contrastando con los edificios colindantes. Por supuesto la comunidad israelita tiene otras fiestas, por nombrar alguna he hablado del Januca.
Anteriormente, se celebró en la comunidad hindú, el Diwali, también llamada La fiesta de las luces, igualmente para alejar lo negativo y la oscuridad de sus vidas. Es una fiesta muy alegre y también algunas calles se engalanan durante los días que dura la misma. Con una celebración en la Plaza de los Reyes, se pasó al alumbrado y luego hubo un Aarti (ceremonia sagrada) en el Templo Hindú, abierto al público y para que participaran todos los que quisieran. Fiesta entrañable, los hindúes se hacen intercambios de regalos y se visitan unos a otros.
Anteriormente se celebró el Ramadán, por parte de la comunidad musulmana. Fiesta del ayuno y abstinencia de todo tipo durante un mes, desde la salida del sol hasta el atardecer que es cuando rompen con lo nombrado. Ésta es la fiesta que quizás conozcamos mejor en Ceuta, ya que la vienen celebrando desde siempre, así como la participación en las otras, viene de tiempos más recientes. Hay mucha gente de otras confesiones, como la cristiana, que participa de ella, y a sus amigos musulmanes les suelen hacer regalos, y estos los invitan a su casas. Es una fiesta alegre y familiar. Digamos que es la que más resalta en Ceuta durante esas fechas.También ha habido coincidencia en el tiempo con la Navidad, realzándose aún más la fraternidad entre ambas comunidades.
La Navidad, la fiesta cristiana, también se hace partícipes de estas comunidades. Es lo que decía al principio, hay cada vez más una interrelación entre las comunidades de nuestra ciudad. Al menos así lo veo yo. Y es que los tiempos lo dan. Estamos en la era de Acuario, la New Age, donde el hombre vuelve a buscar al hombre, de cualquier raza, religión, costumbres o tradiciones, en pro de una mejor relación y comunicación.
“Tengo un sueño y pienso que un buen día todos los hombres seremos hermanos sin distinción de raza o religión”. Quien así habló en el año 1963 en EEUU fue el reverendo Marthin Luther King, dedicando estas palabras a sus cuatro hijos. Luchador por los derechos humanos, en particular por la gente de color. Fue un hombre luchador y de fuerte convicciones e ideales. Por ello fue asesinado.
“Imagine all the people. Imagina un mundo sin paraíso ni infierno. Imagina a todo el mundo viviendo la vida en paz, no es difícil si lo intentas”. Así dice el tema pacifista de John Lennon, que se hizo célebre en los años 70. Ya sabemos que también fue asesinado.
Yo, desde muy niña también soñaba con un mundo mejor y por ello he luchado, teniendo convicciones tan firmes, como la solidaridad, el amor, la justicia, la paz. Han pasado los años y lo que para mí era un sueño se me fue materializando en situaciones diferentes. Donde mejor lo he podido encontrar y comprobar ha sido durante los 30 años de mi profesión como maestra. Los niños son como esponjas, pues si lo que les transmites lo haces con el corazón, les llegarás al corazón. Esto es cierto.
En cierta ocasión, y con el permiso de mis compañeros (durante una hora), organicé en mi clase un encuentro, una convivencia, con alumnos de diferentes creencias y religiones existente en el centro escolar. Aquello resultó sorprendente y maravilloso. Había musulmanes, hindúes, hebreos, testigos de Jehová, adventistas, por supuesto cristianos que eran todos los alumnos de mi tutoría, gitanos, niños sin bautizar. Se acomodaron como quisieron. En realidad estábamos todos sentados en el suelo. Cada uno fue explicando cómo eran sus costumbres y cómo celebraban sus fiestas. Resaltaré el caso de un chico hindú (por cierto de Ceuta, llamado Kimatrai), quien al explicar yo algo sobre su religión me llegó a confirmar que efectivamente, su madre le ponía un plato con leche a una diosa que tenían a la entrada de su casa. Los no bautizados llegaron a decir que ellos no tenían nada que contar, a lo que yo les respondí: “¿Os parece poco ser personas y poder estar compartiendo con vuestros compañeros?”. Nunca olvidaré esta experiencia, que fue muy comentada entre todos. Al final, nos fundimos todos en un abrazo.
Yo me uno a las comunidades gitana, adventista, testigos de Jehová, B’haí, con todo el respeto que me merecen estas otras creencias.
Shalom, Salamo Alikom, Namaste, Paz.
P. D. Después de un año, he podido observar, me he dado cuenta, de que la solidaridad, la confianza, la interrelación entre las diferentes confesiones y creencias en Ceuta, no es real. Hablar de convivencia es muy importante, pero a pesar de mis buenos sentimientos y pensamientos, diré que no la hay en lo que nos quieren hacer ver. Lo he vivido en mis propias carnes y lo siento. Pero insisto en mi ideología de la que nadie me hará cambiar. La convivencia. Si desde pequeños le inculcásemos a los niños el verdadero sentido del amor fraternal, éstos se educarían en un ambiente con mente abierta y positiva y el mundo iría mejor. Sí, ya sé, puro idealismo. ¿Por qué? No salirse de las normas establecidas por no sé quiénes y ser más auténticos y verdaderos. Es lo que yo siempre les deseé a mis queridos alumnos. Lo mío es lo mejor, y lo tuyo también, lo de aquel o también lo de aquel otro. Ésta es la única y sencilla verdad.





