Alumnos del centro Severo Ochoa.
En los años 60 era un colegio privado conocido como Tetuán Don José. Su propietario se jubila y es entonces cuando los profesores del centro deciden adquirir el colegio y formar una cooperativa. Es la década de los 90 y así nace el colegio Severo Ochoa. En esos inicios cuenta con ocho profesores que, a día de hoy, se ha convertido en un claustro de 30.
En la actualidad, en sus aulas estudian alrededor de 400 alumnos de Primaria y Secundaria a la que se suma una Formación Profesional Básica de Servicios Comerciales. Los alumnos que optan por esta oferta educativa se forman como dependientes de comercio, así como en facturación o almacenaje. La formación dura dos años y cuenta con mucha aceptación entre los alumnos. “En esta ciudad donde hay mucho comercio creemos que tiene mucha salida y por eso escogimos esta formación”, apunta el director del centro, Antonio León.
En un principio se implantó en 2011 como un programa profesional, aunque con la modificación de la normativa educativa pasó a convertirse en una Formación Profesional Básica que, actualmente, están cursando 25 alumnos en 1º y 15 en 2º.
Entre los proyectos educativos del ‘Severo Ochoa’ se encuentra el fomento de hábitos saludables, un programa que desarrollan con el fin de recibir el ‘Sello Vida Saludable’ que le identificaría como un centro que promueve el aprendizaje de la salud en el ámbito educativo, así como la asunción de una educación física que permita el adecuado desarrollo personal y social de los alumnos a lo largo de su periodo de escolarización. Así, entre los alumnos se promueven, entre otros aspectos, los desayunos sanos y variados en las aulas de Infantil. “Los alumnos traen distintos alimentos cada día: bocadillo, fruta, zumos o galletas, todo sano y elaborado de forma casera para que aprendan a alimentarse de manera sana”, explica una de las docentes de Educación Infantil.
Los desayunos saludables también se trasladan al recreo, donde los alumnos, además, pueden disfrutar de diversas actividades deportivas o de juegos de mesa tradicionales.
El ‘Plan lector’ se aplica en todos los cursos con el objetivo de fomentar el hábito de la lectura entre los escolares. “En cada aula se trabajan varios valores por año. Se hace de forma gradual para que los alumnos vayan asimilando la complejidad de esos valores”, apunta León.
Es un centro laico que fomenta el trabajo en equipo y promueve la educación e integridad de la ciudadanía. La convivencia es otro de los aspectos en los que también inciden, con programas para fomentar la tolerancia. “Este año se ha hecho hincapié en el nuevo reglamento de régimen interno que recoge las normas de convivencia del centro, así como los derechos y deberes de los alumnos. Todos aprenden a respetarse y aceptarse”.
La lucha contra el acoso escolar es otro de los aspectos que el centro trabaja en el marco del programa de convivencia. “Se lucha con información porque lo más importante es que sepan lo que es el acoso y sientan que no deben callarse ante este problema”, asevera León.
El Departamento de Trabajo Social también promueve esta convivencia a través de trabajos de habilidades sociales. “Se trata de promover la cohesión grupal y que se conozcan. Para ello realizan actividades enfocadas a conocer al compañero”, asevera el trabajador social del centro, Mustafa Abdeselam.
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