En esta ocasión, el viajero y su esposa se trasladaron en 2014 como cada año en septiembre a La Toja isla gallega que, unida a tierra firme por un histórico puente, reúne instalaciones y viviendas de calidad, todas presididas por las transparentes aguas de la ría. Tuvieron suerte porque, en vez de viajar en coche como otras veces haciendo por etapas más de 1000 kilómetros, descubrieron un vuelo directo desde Málaga a Santiago. Y alquilando un coche en esta última ciudad, tendrían la misma libertad de movimientos que en otras ocasiones. Antes de salir, consultaron en internet el tiempo que iban a tener esos días. El pronóstico fue lluvia y tormenta con temperaturas aceptables. Hicieron la maleta con chubasquero, zapatos para agua y prendas de lana para protegerse de la humedad.
Otro viajero más razonable habría retrasado o quizás anulado el viaje, ante los malos pronósticos. Cada día, durante la estancia en La Toja, el pronóstico era de lluvia y rayos, pero nunca llovió ni se produjo tormenta alguna. Esto quiere decir que los meteorólogos debían ser conscientes de los perjuicios económicos que pueden causar con sus errores de cálculo. No se les debe pedir que sean infalibles, pero al menos que no publiquen pronósticos hasta que sean completamente seguros o, al menos, lo adviertan del elevadísimo margen de error. La estancia en la isla, con un tiempo magnífico, fue como siempre un éxito. Además escogieron, como otros años, el Gran Hotel La Toja que dispone de un balneario donde el viajero puede relajarse y recuperar la tranquilidad y el sosiego que la vida moderna suele robarnos. Allí, en ese emblemático y tradicional hotel, encontraron el mítico salón de desayunos abierto sobre la ría con las plataformas de los bateeiros que por cierto andaban a la greña con los trueleiros por temas de pesca. Muy cerca un campo de golf para quién practique este deporte y zonas encantadoras y tranquilas por donde pasear, bajo una vegetación exuberante. El viajero intransigente visitó otros años balnearios o spa de gran calidad como el Sha Wellness en Altea , Villapadierna de Carratraca o el Blancafort de La Garriga, todos con similares servicios al de La Toja, pero los alrededores y otras circunstancias de la isla gallega, la distingue del resto. Quién se encuentre en el hotel citado o en otros, tiene nada más cruzar el puente á bonita villa de O Grove con sus restaurantes ofreciendo mariscos de calidad y playas como La Lanzada. A menos de una hora por buenas carreteras, pueblos tan encantadores como Xangenjo, Combarro o Cambados, todo lo cual ofrece un complemento único a la estancia en La Toja. Y además hubo boda durante los días de la estancia. Los clientes del hotel notaron que el viernes se llenaba el aparcamiento y llegaban nuevos clientes. Los restaurantes quedaban equipados para cientos de comensales y las terrazas y piscinas se cubrieron de mesas, sombrillas y escenarios. Nueva consulta al tiempo para el sábado a medio día que era la celebración y augurios concretos de lluvia, nubes y tormenta. Los novios y padrinos debían estar tristes. Los empleados del hotel, sin embargo, persistían en poner mesas y mostradores al aire libre diciendo que La Toja es un microclima y estaban acostumbrados a fallos de los augures meteorológicos. El hotel acogió el acto religioso en la capilla de la isla, organizó el traslado de los novios por alfombra roja hasta los salones de la celebración que están enfrente y se sirvió aperitivo, almuerzo y posterior baile sin afectar la vida de los clientes alojados. Tan solo chocaba ver como cruzaba el pasillo un testigo de la boda con chaqué, frente a una señora con albornoz blanco que regresaba desde el balneario a la habitación. La verdad es que la oferta existente para mayores de 55 años que era el caso del viajero intransigente, hace que un establecimiento como el Gran Hotel La Toja esté al alcance de más público. Allí se acude también por el atractivo del balneario que, incluso, mejoró la calidad de los servicios y cumplimiento de tiempos de los tratamientos, respecto a años anteriores. La recepción de este departamento organiza todo con eficacia y la mayoría de las posibilidades están incluidas en el precio de la citada oferta. Destacar que la clientela, al menos en septiembre, suele ser de origen español y ello ofrece cierta seguridad de futuro al hotel, porque otros establecimientos de este tipo apostaron muy fuerte por rusos, ingleses, alemanes u otros y algunos turistas de esos orígenes disminuyeron o anularon sus visitas a España. Una experiencia para repetir en La Toja, aunque no es habitual que el viajero intransigente lo encuentre todo tan perfecto.
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