El personal que sostiene la labor diaria de Acefep tenía ayer motivos más que suficientes para transmitir la mejor de sus sonrisas desde el otro lado del stand que instaló durante todo el día en el Paseo del Revellín.
El objetivo, como en ocasiones anteriores, era difundir el trabajo que familiares y personal técnico realizan con las personas que sufren algún tipo de enfermedad mental, pero sobre ellos planeaba también la satisfacción de saberse reconocidos con la Medalla de Oro de Cruz Roja. El galardón, el máximo que concede la institución humanitaria, lo recogerá su presidenta, María del Carmen Barranco, el viernes en el Auditorio ‘Miguel Hernández’ de Valladolid de manos de la Reina Letizia. El premio, reconocía ayer Barranco a El Faro, ha hecho a la asociación “casi levitar de alegría”. Ni ellos ni la propia Cruz Roja de Ceuta, que fue quien presentó la candidatura a su matriz nacional, sospechaban que la información y las memorias de actividades recabadas hace semanas para ser enviada a Madrid se traducirían en una recompensa de esa magnitud. “Ha sido una sorpresa tremenda, así que estamos contentísimos. El trabajo lo hacemos igual con premio o sin él, pero esto es un reconocimiento enorme a tanto esfuerzo. Es, además, un respaldo tremendo porque llega de una entidad de nivel mundial que nos da una gran proyección de futuro”, aseguraba satisfecha la máxima responsable de Acefep. La misión con la que nació la asociación no admite un minuto de pausa porque, recuerdan, “esta enfermedad es un mal oculto” que “en raras ocasiones la gente suele contar de sí misma o de sus familiares”. El galardón, intuye Barranco, contribuye a “hacer más visibles” a los enfermos y los problemas que les rodean en su día a día, en especial a aquellos con edades avanzadas que comienzan a echar en falta el respaldo de unos padres que ya no están para servirles de apoyo. “Esta enfermedad no es como la de los futbolistas, que se lesionan pero tienen una recuperación fabulosa, muy rápida. Aquí la enfermedad requiere tratamiento y rehabilitación”, subraya María del Carmen. Esas terapias incluyen, por ejemplo, talleres de manualidades cuyos frutos son los que la asociación ponía a la venta ayer para recaudar fondos con los que autofinanciar las actividades y poder emprender otras nuevas. Cuadernos, álbumes, cestas, cajas de vivos colores... Concluida la iniciativa de ayer, el reto trazado ahora es organizar el desplazamiento hasta Valladolid. Al escenario del Auditorio subirá la presidenta de Acefep, pero hasta la capital castellanoleonesa viajarán también Basilio García, integrante del Comité de Personas con Enfermedad Mental, y Ana Belén Núñez, gerente de la asociación y psicóloga, en representación de los trabajadores. Tres áreas –familiares, usuarios y técnicos– que son, asegura Barranco, “los tres puntales en los que se sustenta Acefep”.






