Ya se conocen todos los datos de la reforma sanitaria que ha emprendido el Gobierno para, por encima de todo, buscar un ahorro de siete mil millones de euros que se han considerado claves para el mantenimiento del actual sistema. Aquí, lo que está claro es que las distintas autonomías tienen hoy por hoy un débito de quince mil millones de euros y es imposible el mantenimiento de una estructura si alguien no pone freno de una manera clave y tajante. El dispendio que todas las autonomías, de manera independiente del color de las mismas, han realizado a lo largo de los últimos años ahora hay que pagarlo. Pero ha llegado un gobierno que ha demostrado que no le importa tomar decisiones dolorosas porque nuestro país sino va cambio del abismo. Pero todavía continuarán las protestas, porque hay quienes piensan que el dinero lo fabrica todos las noches con una manivela del ejecutivo de turno. Es hora que cada uno comience a asumir sus propias responsabilidades.





