Estos días estamos viendo salir a las calles a cientos de personas que protestan por el estado de la enseñanza pública, a la par que continúan las huelgas médicas por la precariedad del trabajo y el deterioro de la medicina pública y mucha gente se pregunta si en su momento fue adecuado dejar enseñanza y salud en manos de las Comunidades Autónomas. Sin embargo al final todo se reduce a lo mismo, gestión y dinero.
Cuando la gestión es adecuada y no se derrochan los recursos públicos, da igual que sea el Estado o la Comunidad Autónoma quien la ejerza. Y cuando el dinero va de verdad a gestionar esos recursos, priorizando las necesidades, sin desviarse de ellas, no tienen por qué surgir problemas.
Días pasados saltaba a la opinión pública una noticia “inquietante”, la Xunta de Galicia pretendía poner en marcha un plan para reducir las bajas laborales, basado en proporcionar dinero a los médicos por conseguirlo, algo que ha generado un amplio rechazo en la población, los sindicatos y los propios Colegios Médicos de Galicia. ¿En qué momento hemos permitido que nuestra salud se convierta en un negocio? La privatización de servicios en detrimento de la medicina pública, el desvío de recursos a hospitales y centros privados, está a la orden del día en diversas CCAA y es cada vez más frecuente. La mala gestión de las listas de espera nos hace creer que necesitamos recurrir a la medicina privada para nuestras pruebas diagnósticas. ¿Se están gestionando listas de espera y recursos “deliberadamente” mal para justificar el desvío de dinero a centros privados? Opinen ustedes...
¿Dejaremos ahora la gestión de las bajas laborales en manos de un plus de productividad dirigido a los médicos? Estos han actuado siempre dentro de un Código Deontológico que rige su profesión, sin embargo, en un mundo en crisis donde cada vez todo cuesta más dinero, con una familia y unos hijos a los que siempre quieres dar lo mejor, la tentación es grande...
Toda la población saldría perdiendo, pero sin duda sería la población más vulnerable la más afectada. No quiero ni pensar lo que ocurriría con enfermos afectados por enfermedades como la sensibilidad química múltiple, fibromialgia, encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica y electrohipersensibilidad, quedarían absolutamente desprotegidos y abandonados a su suerte, más aún de lo que ya lo están...






