El coronavirus ha cambiado todo. Las medidas de control que hay que cumplir han tenido su incidencia directa en los medios de comunicación, anulándose las convocatorias de rueda de prensa a la antigua usanza. Ruedas convocadas a las que acudían los medios y en las que se hacían preguntas, se contestaban y se podía repreguntar. Precisamente porque en esa repregunta podía estar la noticia del día.
Ahora nos tenemos que conformar con las ruedas de prensa enlatadas ofrecidas de manera telemática y en las que solo se puede hacer una pregunta corriendo el riesgo de que la persona convocante conteste lo que considere (en demasiadas ocasiones no lo que se le preguntaba). Así es imposible hacer periodismo, es imposible cuestionar sobre lo que interesa en la calle, es inviable ofrecer crónicas que contengan algo más que lo que el convocante quiere decir. Llegará un momento -no muy lejano- en el que para evitar las preguntas ya de por sí encorsetadas, se enviarán notas de prensa y un vídeo en el que el dirigente en cuestión lee esa misma nota. Bueno, algo así ya se está haciendo.
Esas son las nuevas circunstancias, la nueva normalidad aplicada al periodismo, la nueva normalidad en la que ya no se pueden obtener permisos para grabar reportajes y los gabinetes de prensa buscan resolver la papeleta enviándote ellos mismos el reportaje que ellos quieren. Eso antes se denominaba publicidad encubierta. Ahora es o lo tomas o lo dejas. Así se funciona ya. La nueva normalidad encierra una manera impropia de poder trabajar y es aprovechada para pasar por filtro todo.
Incluso las preguntas que mandas para que sean formuladas por otra persona no se dan de la misma manera, incluso alguna sorpresivamente no llega al destinatario con la excusa de la falta de tiempo para formularlas. Las consecuencias de todo esto es que cada vez más las versiones son puramente oficiales pero la calle quiere otra versión, quiere la que pretendían dar a conocer los medios de comunicación pero se ha perdido en un camino difícil de entender. Y lo es porque entre tanta medida de seguridad, entre tanto reduccionismo... de vez en cuando esos mismos dirigentes te convocan a un canutazo que rompe con cualquier medida preventiva y con cualquier respeto a la razón.






