Durante dos semanas a los agentes de la Policía Nacional, a todos ellos en general, se les ha insultado en redes sociales a colación de la fuga de los juzgados de un detenido. Se les dijo de todo, generalizando un lamentable incidente con el trabajo de todo un Cuerpo. Los comentarios están ahí, muchos de ellos son denunciables porque se cuestionaba los principios y deberes que tiene que acatar un agente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Otros eran simplemente hirientes, fruto de esa forma tan sorprendente que tienen algunos de cebarse con los demás escondidos detrás de un perfil que suele ser falso. La fuga de una persona considerada como peligrosa por su trayectoria hirió a la Policía más que a nadie. Y desde ese 22 de enero, los agentes encomendados a la investigación no cesaron en buscar al fugitivo. Ha sido un trabajo callado, que solo se ha asomado mediáticamente en alguna de esas búsquedas. No se han detenido porque lo prioritario para los grupos de investigación y para la propia Jefatura era dar con el fugado, intentando aislarse de esa mezquindad escondida en internet para que no lograra desviar su objetivo. Y al final el trabajo ha dado sus frutos dando con quien ya está en prisión y de la manera más ‘limpia’. Siguen buscando al autor del crimen de un vecino del Príncipe para llevarlo ante el juez, sin descanso y ajenos a lo que determinadas personas pretenden, que no es otra cosa que desvirtuar y menospreciar la labor de quienes sí están en primera línea y sí están dándolo todo para que los que pretenden vivir al margen de la ley no lo tengan tan fácil. Ante el ruido, la mejor respuesta es el trabajo. Y eso es lo que ha hecho la Policía Nacional. Seguirán ladrando contra el CNP, señal de que se va por el buen camino. Hoy, un fugitivo ya está entre rejas. El trabajo de la Policía ha tenido su resultado, seguir ese camino es la vía acertada lejos de quienes solo buscan generar inquietud.






