Mira que hemos tardado. Yo creo que algo de vergüenza colectiva deberíamos tener. Que en 2023 por fin nos acordemos de los antiguos Regulares dice mucho de todo lo que se ha permitido año tras año sin tener miramiento hacia una parte de la historia.
Ahora sí, vale, hay una placa en las Murallas y en cierta manera se ha dignificado y sacado a la luz a personas que estuvieron menospreciadas todo este tiempo. Pero si se ha hecho ha sido gracias a la labor de asociaciones como Acudemire y de vecinos del Poblado de Regulares que por voluntad propia siempre pelearon al menos mediáticamente para que se tuviera en cuenta a hombres y mujeres que formaron parte de una historia sin reconocimiento.
A mí hoy particularmente me duelen las viudas. Cada vez quedan menos. Cuánto se pudo hacer por ellas y no se hizo, cuánto se les pudo haber atendido y situado en el espacio que debían tener. Las olvidadas y los olvidados merecían haber sido atendidos mucho antes, sin tener que rogarlo, sin tener que contar sus penurias a los escasos medios de comunicación que acudían, sin que nadie tuviera que hacer presión para reclamar justicia.
Por eso todos hoy deberíamos tener cierta vergüenza colectiva acompañada del reconocimiento de ese mal papel desempeñado por quienes, teniendo competencia, no cumplieron y por quienes, debiendo manifestarnos, nos quedamos atrapados en el silencio.
Me enorgullece que en las Murallas se haya hecho este homenaje por el simbolismo que encierra pero es solo un 5% de lo que debemos, un 5% de la deuda no compensada.
Hoy esto no puede ser una mera reseña en los medios de comunicación, hoy tiene que ser el primer paso para hacer justicia aunque muchos de los que la merecieron ya no estén entre nosotros.






