Empieza el curso escolar y muchos padres nos sentimos protagonistas del experimento realizado por un Ministerio de Educación desconocedor de la realidad educativa de Ceuta y Melilla. La ministra presenta lagunas importantes, tanto que asusta que se nos venda una pretendida tranquilidad cuando ni siquiera hay recursos suficientes para que esto funcione. Así, en estas circunstancias, sin profesorado extra y pidiéndonos confianza, pretenden que estemos tranquilos y que vivamos con normalidad una vuelta al colegio que llega en el momento de más contagios y con una imposición organizativa de un Ministerio dictatorial que no ha ofrecido alternativas. Fíjense el desbarajuste existente que cada centro ha adoptado un sistema distinto: los hay que empiezan con dobles turnos, mientras que otros han adoptado la medida de los cambios de turnos cada dos semanas. Ante esto pretenden que los padres conciliemos cuando a esos mismos padres no se les ha consultado nada, se les ha ordenado, se les ha obligado, se les ha exigido. Tampoco se ha garantizado qué pasará con todos los que tengan que guardar un aislamiento debido a un positivo en la escuela y las consecuencias directas para muchas familias. ¿Hay planes de apoyo a los autónomos si se ven obligados a cerrar 15 días sus negocios por estas circunstancias?, ¿ha pensado el Gobierno en las madres y padres trabajadores que no son funcionarios y que tienen que cuidar de sus hijos si estos son aislados, sin tener posibilidad de teletrabajar?, ¿quién garantizará sus empleos?, ¿hay partidas suficientes para abordar los desequilibrios derivados de algo que puede producirse en cualquier momento?
La fase presencial impuesta era necesaria para intentar recuperar la normalidad, pero habiendo hecho un trabajo suficiente previo como para que la misma se produjera con garantías, sin sorpresas ni miedos. Pero aquí ha pasado lo contrario. Se están haciendo test a docentes cuando el curso ha comenzado, no se está haciendo lo mismo con los alumnos y aún se siguen desinfectando (?) algunos centros. Nos piden confianza, ¿pero ellos nos la están dando?






