Los partidos políticos deberían replantearse la larga duración de las campañas electorales. En unos momentos donde todos los sectores de la sociedad claman por la eliminación de gastos que pueden considerarse poco necesarios, las dos semanas de duración de las campañas se ven como excesivos. Los gastos a los que están sometidos los partidos políticos, que luego al final repercuten en las arcas de todos los españoles, bien que al menos se quedarían reducidos al cincuenta por ciento si se acortara el período a una semana como mucho. Porque hoy en día con las nuevas tecnologías de la información, los planteamientos de toda la vida para transmitir los mensajes pueden ser absolutamente variados, sin que por ello merme para nada la capacidad de comunicación de los candidatos con los electores. Si estamos en una época donde se ve bien el recorte porque así habrá más dinero para cuestiones verdaderamente trascendentales, comencemos a podar por la duración de las campañas electorales.





