La Unidad Logística Nº 23 y el comandante general volvieron ayer a la plaza dedicada al soldado que murió en el incendio de 1982 para ofrecer un homenaje militar.
Mandos y tropa de la Unidad Logística Nº 23 (ULOG 23) se reunió ayer junto con el comandante general de Ceuta, Enrique Vidal de Loño, en la plazoleta dedicada al soldado Güeto para rendir un año más el homenaje al soldado Güeto que murió en el incendio que estuvo a punto de hacer volar por los aires el polvorín del Renegado en 1982. “Nuestra cultura exige honrar a nuestros muertos y más a quien dio su vida por la patria. Alguien que ha entregado algo que nosotros estamos disfrutando siempre merece un recuerdo”, comentó el coronel jefe de la ULOG-23, Víctor Manuel Carrillo Hontoria.
El soldado Güeto, natural de la localidad valenciana de Onteniente, llegó a Ceuta en 1981. Vino a cumplir el servicio militar. El 24 de julio de 1982 comenzó un incendio a primera hora de la mañana.
El incendio se localizaba en la zona que se conoce como el monte de ingenieros y amenazaba con alcanzar unas viviendas cercanas y el polvorín del Renegado.
Desde la detección del fuego, elementos de la Comandancia General apoyaban las labores de extinción, y entre ellos, como conductor y acompañante de un camión aljibe, participaban los soldados Pérez del Valle y Güeto Ramos, quienes formaban parte de la unidad de automovilismo encuadrada en la Agrupación Logística nº 6, de la que es heredera la ULOG Nº 23.
Sobre las once y media de la mañana Güeto y Pérez del Valle estaban haciendo labores de aprovisionamiento de agua tuvieron un accidente en la cuesta del Renegado. Un lugar de terreno muy accidentado que se encontraba en unas condiciones de nula visibilidad por las cortinas de humo. El que peor salió del accidente fue Güeto, que murió al instante, mientras que su compañero pudo ser rescatado con múltiples heridas.
Mediante iniciativa popular a ciudad erigió dos años después un monolito que, durante el 25 aniversario de su muerte, fue trasladado a la plazoleta que ahora lleva su nombre, situada junto a la playa del Chorrillo. Con sus familiares presentes, también se concedió la Medalla de Plata de la Ciudad por su acción heroica durante el incendio.






