El delegado del Gobierno ha anunciado que se atenderán las quejas que se hayan podido producir en torno a la obra desarrollada en la N 352. Quejas que provienen del sector público: taxistas y conductores de autobús, quejosos por la ocupación que otros vehículos hacen del carril que se dispuso para ellos, así como de algunos puntos negros en la señalización viaria que no se han suplido. González Pérez les escuchará para corregir unos “flecos” que no deben enturbiar la relevancia de una obra que, cuando menos, ha conseguido que el tránsito hacia la frontera sea mejor. Sobre la mesa hay que poner dos claves: por un lado la preocupación que ha mostrado este delegado por resolver la problemática que representaban las largas colas buscando la solución más económica; por otro, la necesidad, tras este reconocimiento, de pulir algunos detalles, garantizando que quienes trabajan en el servicio público puedan hacerlo sin dificultades ni trabas. Se buscará la manera de resolver los problemas, forzando a que quienes deben garantizar el respeto a la disposición de los carriles lo hagan. Eso afecta directamente a la Guardia Civil, cuyos agentes deben estar controlando que exista un uso correcto de los cariles para que la idea básica que llevó a la ejecución de dicha obra tenga sentido.





