Confiemos en que el Ministerio de Sanidad esté acertado cuando establezca las instrucciones exactas para la atención a los marroquíes que necesiten de atención médica en nuestra ciudad. Como señaló ayer el propio Márquez por cuestiones humanitarias se continuará ofreciendo esa atención, pero sin las extravagancias que se han producido a lo largo de los últimos años. Se debe hilar muy fino, porque la delgada línea que separa la labor humanitaria de la dejación más absoluta ya la hemos padecido, con ese gasto que se ha calculado en unos diez millones de euros anuales. Los ceutíes tenemos derecho a una Sanidad que no esté colapsada por extranjeros. Es cierto que por razones de buena vecindad no se van a cerrar las puertas a cal y canto, pero tampoco hacer el primo. Luego, deberán ser los responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y los sanitarios quienes deberán interpretar esas normas, unas normas que más vale que sean restrictivas que extensivas.





